¿Ya ni lo dentistas tienen compasión?

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Esa triste mañana de un lunes bello me despertó un dolor horrible en el lado derecho de mi cara. Ya no sabia que me dolía. ¿Eran las muelas, los huesos? ¿Me habría golpeado sin darme cuenta?

Ese lunes era en realidad un bonito día, pero era triste para mi por mi tremendo dolor.

¿Has visto la película “El Naufrago” con Tom Hanks?

En una escena el náufrago decide sacarse una muela golpeándose con una gigantesca roca, y usando un patín de hielo como herramienta de golpe.

Se desmaya del golpazo, pero se despierta sin dolor, según la película.

Era tanta mi agonía que me daban ganas de hacer lo mismo. Pero a mi alrededor no encontré ni rocas tan grandes como la de la película, ni patines de hielo, ni tampoco tenía yo el valor para semejante hazaña. Vea esa escena aqui en este video.

Me daban ganas de “consultar” a un sobrino de mi esposa quien había sido beisbolista semiprofesional.

Estoy seguro de que de un “batazo” me hubiera sacado la muela y toda la quijada. Hasta pudiéramos hacer un video de la “extracción” con la posibilidad de que se haga viral y nos hagamos ricos en youtube. quienes cada vez pagan menos por cierto. Pero no….

Terminé en el sillón de un dentista horas más tarde.

El anuncio en “Google” decía que la extracción me costaría tan solo 20 dólares.

Fantástico. Pero ya estando ahí, (y yo aun con el dolor horrible), me mandaron hacer una radiografía, que me costaría otros 60 dólares.

Bueno, está bien, pero quítame es te dolor ya por favor.

Después de revisar la radiografía el doctor me explicó que tendría que sacarme dos muelas en vez de una. 

Yo no le entendía ni papa. Mi dolor me nublaba la mente, y como yo pienso en hebreo y en español, y el doctor me hablaba en inglés, yo ya ni sabía que estaba pasando.

Desperté de mi escape temporal (del dolor), cuando escuché la cantidad de $3000 dólares. ¿¿Que??

El doctor me explica de nuevo y ahora me veo obligado a ponerle atención.

EL total por las extracciones seria $520 dólares. (Minutos después subió a $780 porque se le ocurrió que tendría que sacar otra muela que era “sospechosa”.)

El costo de no sé qué cosa eran otros $400 dólares, más el tratamiento que me vería forzado a seguir, serían $2000 dólares más, (eso si, en pagos cómodos).

Créame amigo lector, era tanto mi dolor, tan pero tan  fuerte, que lo único que yo quería era salir de ahí sin dolor.  De lo atolondrado que estaba me pareció que el tratamiento era lógico y aceptable. El precio si me importaba, pero el dolor me cegaba hasta el bolsillo.

Aun con el dolor punzando mi quijada, el doctor me hizo firmar un “contrato” y un pagaré. Minutos mas tarde me puso la anestesia, y me hizo 3 extracciones. El dolor severo terminó. Y ahora adormecido por la anestesia, y sin leer detenidamente lo que firmaba, estampé mi nombre en otros documentos y salí de ahí. Todos felices, en el consultorio, excepto yo.

Yo solo iba a que me sacaran una muela y que se acabara mi tormento. No se me ofreció ningún remedio a mi dolor hasta que firmé el documento que me obliga a terminar ese tratamiento y a pagar un total de $3000 dólares.

Al día siguiente y con mas calma hice un recuento de lo sucedido. Creo que en realidad yo no necesitaba tal tratamiento. De hecho, otro dentista, días después me explicó otras opciones más aceptables y más económicas.

Nuestra boca es importantísima, pero algunos tratamientos no son “de vida o muerte”.

Uno puede vivir sin dientes toda la vida, si uno quiere. Lo que me parece inaceptable es que algunos dentistas insistan en venderte un tratamiento o un “paquete” y prácticamente te obligan a firmar cuando estas bajo los efectos, no de la anestesia, sino del horrible dolor.

Una investigación breve me llevó a conocer a otros pacientes de ese consultorio, que se sienten igual que yo. Fueron timados y obligados a firmar mientras se retorcían de dolor. No antes. Todos ellos terminaron firmando por tratamientos estratosféricos.

Creo que a algunos dentistas les falta compasión. ¿Usted qué opina?