Vivió su infancia bajo un puente, pero se esforzó para volverse una prominente estudiante de derecho

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Yohana Mercado nos cuenta una inspiradora historia que se dio a conocer desde el momento en que tenía doce años: pese a que era una niña criada en la calle jamás se detuvo para continuar con sus estudios. Hoy en día va por más y busca graduarse de abogado.

Cuando era pequeña su disciplina le fue premiada gracias a que los medios compartieron gustosos su vida. Yohana vivía bajo un puente y asistía al instituto con unos zapatos del mismo lado, caminando más de treinta kilómetros para llegar a ella, recorrido que entonces debía volver a hacerlo para regresar a “casa”. Con poca ropa y con una bolsa que reemplazaba el habitual bolso escolar consiguió ser una pupila ejemplar, con geniales notas y sin prácticamente inasistencias.

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Esta perseverancia que la apartaba del resto la hizo resaltar. Aunque Yohana tenía realmente una triste historia familiar. Sus progenitores no se preocupaban por ella como debían, ni tampoco de sus otras 5 hermanas.

El conjunto familiar vivía bajo el puente Maipú en Córdoba, Argentina. Allá dormían expuestos a las lluvias, crecidas del río y hasta desalojos. Para hacer peor la situación, el padre de las pequeñas fue apresado, y todavía lo está.

Esmero gratificado.

Con un ambiente que no la impulsaba a estudiar, Yohana tuvo la fortaleza para los sesenta quilómetros que debía recorrer a diario. Si bien la pequeña jamás afirmó lo que pasaba, sus maestras se darían cuenta y hasta una amiga le obsequió un pantalón.

Que los medios diesen a conocer su historia hizo que una persona del Gobierno, Juan Manuel de la Sota, les diese una casa -que después la madre dejaría perder-, y la pequeña consiguió una beca para cursar su secundaria en una corporación privada donde tuvo el honor de ser la escolta de bandera en los actos de esa escuela.

Buscando la justicia para los menos afortunados.

Ahora, con veintitrés años, vive con sus amigas, ingresó a la Universidad Nacional de Córdoba, estudia derecho y trabaja en los Tribunales. Se sintió motivada desde más joven por esta carrera por un embarazo de su madre que acabó en pérdida por mala práctica. A este respecto comentó:

Muchas mujeres pobres pasan de ahí y absolutamente nadie las defiende. Deseo dedicarme a lo penal juvenil.

Ella afirma que no se cree un caso especial, mas para muchos probablemente lo es; y, sobre todo, cuando las personas en su mismas circunstancias, que no tienen hogar y viven en la calle ven como algo utópico ser un profesional. Yohana supo aprovechar las ocasiones de la vida y consiguió estudiar con mucho esfuerzo y fuerza de voluntad. Ella no dejó que la pobreza robara sus sueños.