Todos Ignoran A Este Anciano Que Se Sienta En La Calle Cada Noche, Hasta Que Alguien Descubre Porqué

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¡Hola amantes de las historias! Miles de historias se encuentran en las calles, muchas de ellas son invisibles, las ignoramos en nuestro día a día. Hasta que un día llega alguien con un inmenso corazón y le presta la atención que realmente merecía…

¡Quédate hasta el final para que conozcas el desenlace de la historia y No olvides Compartirla con tus amigos!

Este Hombre Pasa Sus Noches Sentado En Completa Soledad En Las Calles, La Razón Te Hará Llorar.

Paul Lomax, un hombre anciano de unos 76 años, proveniente de Phoenix- EE.UU, es el protagonista de esta reflexiva historia.

Noche tras noche, Paul arrastraba por las calles su andadera y silla de ruedas hacia la misma esquina.

Encorvado y en muy mal estado de salud salia diariamente en medio de la penumbra para obtener algo de dinero.

Lomax vivía con su amada esposa desde hace 54 años, y por razones de salud ella dejó su antiguo trabajo desde hace muchísimo tiempo.

Ninguno podía vivir solo de una pensión, por lo que, Paul decidió vender monedas en la calle sin importar si llovía, nevaba o en que tan mal de salud podía estar, el diariamente salía a cumplir con sus labores para poder así llevar comida a casa.

Casi nadie se acercaba a comprarle algunas de sus monedas, o tan siquiera ofrecerle un poco de ayuda para llevar a arrastras su silla.

Pero un día, una ciudadana llamada Luisa Fandrich, quién curiosa decidió acercarse a él para conocer su historia.
La lucha de este señor para cuidar y alimentar a su esposa, sin duda alguna tocó el corazón de ella, por lo que decidió publicar la historia en los medios locales de Phoenix hasta el punto que se volvió viral.

Personas, y miles de instituciones benéficas comenzaron a contactarlos para brindarles apoyo monetario, ya que la longeva pareja estaba apunto de perder su hogar a causa de las deudas.

Lisa logró recaudar la cantidad de 30.000 dólares quien con todo el amor del mundo de sus donadores se los hizo llegar a Paul.
Paul dejó de exponerse a las frías calles, y logró pagar todas sus deudas, además Lisa nunca perdió comunicación con él y lo visitaba a menudo para continuar ayudándolo.

Sin duda alguna, estas son las historias que merecen ser contadas. Siempre hay un sol brillando después de la tormenta, y eso fue Lisa para Paul, una luz que ayudó a iluminar su vida y la de su señora.

Cuéntame, ¿Qué te pareció esta cautivadora historia?

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