Tips para cultivar la gratitud en tus hijos

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Si estás preocupado porque notas que tu hijo se ha vuelto malagradecido y materialista, intenta practicar estos hábitos para  enseñarle, sin agredirlo, a ser agradecido.

Se ejemplo de gratitud. 

Los niños aprenden mejor con el ejemplo de sus padres; si ellos modelan buenos hábitos, incluyendo la gratitud, esto será lo que imiten. Toma tiempo para pensar cómo muestras tu gratitud hacia tus amigos y familiares y, si lo has estado haciendo de la manera incorrecta, es hora de corregirlo e iniciar a ser buen ejemplo. Puedes incluso compartir con tus hijos tu plan de cambiar este hábito y de ser más agradecido.

La gratitud
La gratitud es un precioso adorno. No neguemos este regalo a nuestros hijos

Enséñales a decir gracias.

Este es un hábito que los niños deben aprender. Si todavía no se lo has enseñado a tu hijo, estás aún a tiempo de hacerlo. Pídeles que digan gracias cada vez que son servidos por otros. Al principio tal vez no lo hagan, pero con paciencia y persistencia lograrás que lo digan sin necesidad de recordarles.

La gratitud, o sea, que ellos muestren agradecimiento,  es más valioso, que los regalos materiales que te puedan dar. 

Ayúdales a reconocer que no solo cuando reciben algo deben agradecer, sino todo el tiempo. Ayúdales a reconocer cuánto le aman sus padres y los sacrificios que a diario hacen por su bienestar; y todo porque les aman sin esperar nada a cambio. Ademas,  no solo se trata de que sean agradecidos dentro de la familia, sino también fuera de ella. Tal vez podemos afirmar que seria mucho mejor que siempre mostraran un agradecimiento hacia todas las personas. Al regresar a casa pueden, o podemos, mostrar nuestros sentimientos o situaciones por las que atravesamos si vivimos en un ambiente de apoyo  y donde todos, tanto como padres e hijos son aceptados como son, asi podemos relajarnos y nuestros errores son perdonados, pero en la calle, la gente no perdona, si nuestros hijos son altaneros y orgullosos fuera del hogar tendrán una vida miserable. No sabré yo.

Déjales saber que te sientes decepcionado.

Así como es saludable decirles a nuestros hijos lo bien que hacen algo, y felicitarles por ello, así también cuando hacen algo indebido y nos sentimos decepcionados debemos compartirlo. Así notarán que están al pendiente de ellos en todo tiempo y tratarán de mejorar sus actitudes por amor a sus seres queridos. (Nota del editor: Esto es algo que estoy agregando a esta nota.

Mi pregunta es, ¿cuánto realmente te puede decepcionar un hijo?  Ya sabemos que no traemos a este mundo hijos perfectos, nosotros tampoco lo hemos sido. Hemos fallado muchas veces,  y tal vez a ellos ya les hemos fallado. ¿Te sentirás “decepcionado” si tu hijo saca una mala calificación en la escuela?

Reflexionando sobre esto me di cuenta que tratar de manipularlos emocionalmente con eso de que: “Me has fallado”, “Me decepcionaste”, etc., sería ponerles una carga sobrehumana sobre sus hombros. Yo personalmente les he dicho a mis hijos que no existe manera en este mundo que ellos me puedan decepcionar.

Amor  perdón
El amor cubre multitudes de errores. Que reine el amor…

Fallar es de humanos, y si llegasen a cometer un crimen, pues, se están decepcionando a ellos mismos. Yo los seguiré amando de la misma manera.  Si un hijo persiste desde muy joven en cometer errores graves de manera voluntaria o involuntaria, entonces tienes que vigilar su salud mental y espiritual. Un padre, una madre, no es un vigilante, o un policía vigilando la conducta del hijo y asignándole un castigo cada vez que hace algo malo.

Muchos errores, muchas cosas negativas, se pueden perdonar y olvidar con amor, muchas cosas graves, pues, ellos tendrán que enfrentar las consecuencias,  nosotros  como padres también, pero, a las cosas graves que tus hijos pudieran hacer, a esas cosas no tenemos que llegar jamás porque la educación y el respeto que se les ha enseñado en el hogar será bastante fuerte y les ayudara a evitar situaciones malas.

Haz de la gratitud un hábito.

Ayuda a que tus hijos sean más conscientes de las cosas buenas que tienen en la vida haciendo un hábito el hablar de cuán agradecidos están por ellas. Esto reforzará los lazos familiares y el vínculo entre ustedes. Aparten un tiempo a la semana o al mes para hacerlo.

La gratitud es un precioso adorno. No neguemos este regalo a nuestros hijos y, por consiguiente, a las generaciones futuras. niños agradecidos serán jóvenes menos malcriados y codiciosos, y más sensibles a la situación de los demás. ¡Tendrás hijos empáticos!