Tener una conciencia limpia significa tener un corazón contento.

Tener una conciencia limpia significa tener un corazón contento. 

Tener la conciencia limpia significa que no hay obstrucción en tu relación con Dios y con los demás. Significa que tenemos cuidado y evitamos pecar contra Dios o el ofender a los demás con nuestras palabras, acciones o actitudes.

También significa que cuando pecamos rápidamente nos arrepentimos, admitimos nuestras faltas a todas las partes ofendidas, pedimos perdón y hacemos lo necesario para restituir la relación.

Tener una conciencia limpia hacia otros significa que hemos dado todos los pasos necesarios para ocuparnos del pecado que hayamos cometido contra otra persona. Significa que podemos mirar a todos nuestros conocidos a los ojos sin miedo ni vergüenza sabiendo que estamos en paz con ellos, en tanto a lo que a nosotros respecta.

En el antiguo testamento el profeta Samuel era un héroe en Israel. Él había sido un consejero espiritual fiel por muchos años. Su vida era estable, y su liderazgo había sido siempre confiable, incluso en tiempos de caos nacional. En 1 Samuel vemos que el pueblo se había reunido para escuchar a Samuel. Él es un hombre Viejo ahora, y su reputación es bien conocida entre la gente. Le hace a la gente una pregunta impresionante y recibe una respuesta igual de impresionante. 

“1Dijo Samuel a todo Israel: He aquí, yo he oído vuestra voz en todo cuanto me habéis dicho, y os he puesto rey. 

2 Ahora, pues, he aquí vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y lleno de canas; pero mis hijos están con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este día. 

3 Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con él; y os lo restituiré. 

4 Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado algo de mano de ningún hombre. 1 Samuel 12:1-4” 

A menudo considerado como el último de los jueces y el primero de los profetas, Samuel fue llamado por Dios cuando era aún un niño. El proveyó liderazgo y estabilidad a Israel por muchos años y vivió lo suficiente para ungir tanto a Saúl como a David por reyes sobre Israel. 

La vida de Samuel ilustra preciosamente lo que significa tener una conciencia limpia. Él pudo pararse frente a estas personas que le conocían de toda la vida y preguntarles si en algún momento les había hecho algún mal, teniendo como respuesta el que ninguno le acuso. 

Como Samuel, deberíamos nosotros también poder levantarnos frente a todos nuestros conocidos y que no haya uno que pueda acusarnos de haberles hecho mal y fallar en tartar de enmendar nuestro error. Si no es así, hoy es un buen día para iniciar a corregir y enmendar nuestros errores pidiendo perdón y restaurando relaciones interpersonales.