Si no logras bajar de peso tus hormonas podrían ser la razón.

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Vivimos en un mundo donde los gimnasios garantizan la pérdida de peso “en 2 semanas”, las marcas promueven píldoras y pociones que queman grasa mágicamente, y los productos alimenticios prometen no engordar. Por lo tanto, es seguro decir que la mayoría de nosotros buscamos perder peso y estar en forma.

Haces tu mejor esfuerzo para vivir un estilo de vida activo, abastecer tu refrigerador con frutas y verduras frescas y dormir ocho horas seguidas la mayoría de las noches, entonces ¿por qué sigues ganando peso inesperadamente?

Lo que tal vez no sabes es que un desequilibrio hormonal podría ser el culpable. Mucha gente al escuchar la palabra “hormona” piensa en sexo, pubertad y períodos, pero tenemos hormonas del sueño, hormonas del estrés e incluso hormonas reguladoras de la temperatura.

LOS ALTOS NIVELES DE LEPTINA, LA HORMONA DEL HAMBRE, LLEVAN A COMER EN EXCESO.

Las hormonas son responsables de enviar mensajes por todo el cuerpo y, como resultado, pueden tener bastante que ver con las fluctuaciones de peso.

Las hormonas están ligadas al aumento de peso porque son cruciales para el metabolismo, el sistema nervioso y la reproducción: tres sistemas corporales que son importantes para mantener un peso corporal saludable.

LOS NIVELES ALTOS DE CORTISOL, LA HORMONA DEL ESTRÉS, AUMENTAN EL APETITO Y CAUSAN COMER EN EXCESO.

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Además del aumento de peso, hay varios otros síntomas que debes tener en cuenta si crees que puedes tener un desequilibrio hormonal, como fatiga, antojos de azúcar, problemas para dormir y cambios de humor.

Aunque parezca algo que está completamente fuera de tu control, hay formas de manejarlo lo suficiente como para darle a tu rutina de pérdida de peso ese impulso adicional.

LOS BAJOS NIVELES DE ESTRÓGENO Y TESTOSTERONA CAUSAN AUMENTO DE GRASA.

Descubre como perder peso de forma natural y segura.

Para aprender más sobre este problema de salud común, te traemos este video que te explicará cuáles son las hormonas que conducen al aumento de peso y cómo podrás lograr evitarlo eficientemente.

9 hormonas que no te dejan bajar de peso

1. La hormona tiroidea.

La glándula tiroides está localizada en la base de nuestro cuello. Un poquito más abajo de la garganta. Tiene forma de mariposa, y es una glándula muy famosa. La tiroides es la encargada de producir hormonas T3 y T4 y calcitonina, responsables de mantener el metabolismo de nuestro organismo.

Una deficiencia de estas hormonas conduce al hipotiroidismo. Esta condición a menudo se asocia con el aumento de peso, debido a la retención de líquidos que provoca en nuestro cuerpo. Entonces, esto provoca que la persona se vea regordeta y le eche la culpa a la grasa, cuando en realidad esta hinchada.

¿Cómo evitarlo?

Deja de consumir sal yodada, apuesta por mayor consumo de verduras crudas, vegetales y frutas. Come alimentos ricos en zinc como las ostras y las semillas de calabaza.

2. Insulina.

La insulina es una hormona secretada por el páncreas. Está ayuda a transportar la glucosa a las célula, así las utiliza como energía o para almacenarla como grasa, manteniendo de esta manera los niveles de glucosa en la sangre.

Ahora bien, el consumo excesivo de alimentos procesados o esos antojitos no saludables como el alcohol o bebidas endulzadas artificialmente pueden hacer que tu cuerpo desarrolle una resistencia a la insulina (a veces te podrás dar cuenta de esto porque te salen unas verrugas en el cuello).

Esto hace que las células musculares no reconozcan la insulina unida a la glucosa; lo que provoca que la glucosa permanezca en el torrente sanguíneo, causando que las personas desarrollen un aumento en sus niveles de azúcar en la sangre. Esto conduce al aumento de peso y a la aparición de la diabetes tipo 2.

¿Cómo evitarlo?

Consume verduras de hojas verde y frutas de temporada y para mejorar tus niveles de ácidos grasos omega 3 consume pescado graso, nueces, aceite de oliva, semillas de lino y toma agua de acuerdo a tu peso. Es muy fácil, solo divide tu peso en libras entre 16 y así sabrás la cantidad de agua que requiere tu cuerpo. También puedes dividir tu peso en kilogramos entre 7, según el experto en metabolismo, Frank Suarez.

Otra cosa que puedes hacer es entrenar al menos 4 horas a la semana y evita el alcohol, los refrigerios nocturnos y las bebidas endulzadas artificialmente.

Si tienes mala circulación, haz esto para mejorar el problema…

3. El estrógeno.

La principal hormona sexual femenina. Cualquier desequilibrio en los niveles de estrógeno en el cuerpo puede conducir al aumento de peso.

Los niveles altos de estrógeno en el cuerpo pueden deberse a la sobreproducción de esta hormona. Cuando los niveles de estrógeno aumentan las células que producen insulina se estresan. Esto lo hace resistente a la insulina lo que provoca un aumento en el nivel de glucosa en la sangre y como resultado aumenta el peso corporal.

Las mujeres premenopáusicas tienen niveles más bajos de estrógeno. Por lo tanto, para reponer el suministro de estrógeno el cuerpo comienza a buscar otras fuentes que produzcan estrógeno. Una de estas fuentes son las células de grasa. Es decir, cuando los niveles de estrógeno disminuyen el cuerpo comienza a convertir todas las fuentes de energía disponibles en grasa para reponer los niveles de glucosa. Esto lleva al aumento de peso.

¿Cómo evitarlo?

Consume cereales integrales, vegetales frescos y frutas de temporada. Evita el alcohol, haz ejercicios regularmente y evita la comida chatarra.

4. La hormona cortisol.

El cortisol es una hormona secretada por las glándulas suprarrenales, y estas reaccionan cuando estás deprimido, ansioso, estresado, enojado o físicamente lesionado. Por lo tanto, su función principal es reducir y disminuir los niveles de estrés al aumentar los niveles de azúcar en la sangre además de suprimir el sistema inmune y favorece el desarrollo de las grasas. Es decir, redistribuye la grasa aumentando el efecto de la hormona de crecimiento sobre la grasa y lo hace incrementando la cantidad de grasa en el pecho, abdomen y rostro.

Sin embargo, cuando nuestro estilo de vida es pobre en nuestras elecciones alimenticias nuestro cuerpo puede estar en constante estrés, lo que lleva a la secreción de la hormona cortisol; y esto es perjudicial para nuestra salud en general, ya que favorece la deposición de grasa visceral y estimula el desarrollo de las células grasas.

¿Cómo evitarlo?

Obtén al menos 8 horas de sueño cada noche y evita alimentos procesados, alimentos fritos y el alcohol. Además, puedes practicar la respiración profunda. No tienes que hacer yoga para eso, solo inhala como si quisieras llenar de aire el dedo gordo de tu pie mientras vas dejando que tu abdomen se infle como globo, retén el aire por 8 segundos y luego exhala metiendo el vientre como si quisieras tocar con tu ombligo tu espina dorsal.

Haz una 20 o 30 repeticiones. Hazlo al despertar, antes de almorzar y antes de irte a dormir, te ayudará a disminuir el hambre y a dormir mejor, pues reduce los niveles de estrés.

Otra cosa que puedes hacer para “botar el estrés” es pasar tiempo con tu familia y amigos cercanos.

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5. La testosterona.

La testosterona a menudo se considera una hormona masculina, pero también es secretada por las mujeres. Esta ayuda a quemar grasa, fortalece los huesos y los músculos y además mejora la libido.

La edad y los altos niveles de estrés pueden causar una disminución significativa en los niveles de testosterona en las mujeres, lo que lleva a la pérdida de densidad ósea, pérdida de masa muscular y a la obesidad.

¿Cómo evitarlo?

Haz ejercicios, al menos camina regularmente. Así ayudarás a mejorar los niveles de testosterona. También evita el alcohol y consume suplementos con proteínas. Incluye alimentos ricos en fibra como granos integrales, semillas de calabaza y semillas de lino en tu dieta.

6. La hormona progesterona.

La progesterona y el estrógeno deben equilibrarse en el cuerpo para que éste funcione correctamente. Los niveles de progesterona pueden disminuir debido a una variedad de circunstancias, como el estrés, el uso de píldoras anticonceptivas, la menopausia, etcétera. Esto puede ocasionar aumento de peso y depresión.

¿Cómo evitarlo?

Haz ejercicio regularmente, evita el estrés no deje que el afán del día a día te controle.

7. Leptina.

La leptina es una hormona que regula el balance de energía en el cuerpo al inhibir el hambre, pero cuando comemos alimentos ricos en azúcar el exceso de fructosa se convierte en grasa, y esta se deposita en el hígado, el vientre y otras regiones del cuerpo. Estas células secretan leptina y a medida que se secreta más y más leptina el cuerpo se vuelve insensible a ella. Esto hace que el cerebro deje de recibir señales para dejar de comer.

¿Cómo evitarlo?

Evita los alimentos ricos en azúcar. No consumas más de tres porciones de fruta por día; consume verduras de hoja verde oscuro, evita los alimentos procesados y duerme bien, se recomiendan 7 a 8 horas de sueño cada noche. Otra cosa que puedes hacer es mantenerte hidratado.

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8. La melatonina.

La melatonina es una hormona que regula el sueño y la vigilia. La produce la glándula pineal y un desorden en esta hormona podría hacer que te falte el sueño, lo que hará que tu vientre se haga enorme, al acumular grasa por motivos explicados anteriormente. La falta de sueño incrementa tu peso.

9. La grelina.

Esta hormona es secretada principalmente por el aparato digestivo. Es conocida como la hormona del hambre, ya que la grelina estimula el apetito y aumenta la deposición de grasa. Por tanto, los niveles altos de esta hormona se desarrollan cuando las personas siguen una dieta estricta o mientras ayunan, puesto que, al llevar tiempo sin comer nuestro cuerpo necesita nutrientes, y por ello se activan diferentes mecanismos como la segregación de esta hormona.

Sin embargo, en las personas con sobrepeso se han encontrado niveles inferiores de grelina. Esto se debe a que su cuerpo detecta una necesidad de ingerir alimentos y para conseguirlo aumenta el apetito mediante la segregación de esta hormona que emite señales al cerebro. Esta es la razón por la que muchos se lanzan a comer en exceso para paliar ese apetito voraz repentino.

¿Cómo evitarlo?

Haz ejercicios, camina. Toma mucha agua, sobre todo 20 minutos antes de cada comida. Incrementa tu ingesta de frutas y vegetales, así como alimentos ricos en proteínas.