Señora Regala A Pilotos Una Caja De Galletas. ¡Se Las Comían Muy Felices Hasta Que Leen La Nota De La Caja Y Quedan Destrozados!

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¡Hola amantes de las historias! Muchas veces no somos conscientes del poder que tienen nuestras acciones. Algo que a nosotros nos parece sencillo, puede cambiar la vida de alguien más.

Y el piloto Chad aprendió esta lección cuando conoció a Sam. Como piloto, había conocido a muchas personas a través de los años, pero nadie lo cambió tanto como Sam. ¿Quieres conocer la razón? Quédate hasta el final y descúbrelo.

¡Impactante Historia! Los Pilotos Estaban Felices Comiendo Las Galletas, Hasta Que Descubrieron La Verdad.

Era el día de navidad, Chad había abordado el avión para realizar una inspección antes de su vuelto de Atlanta a Macon (Estados Unidos). El estaba feliz, pues ese día estaba asumiendo la responsabilidad de reunir a sus pasajeros con sus familias.

Al entrar al avión, ya habían pasajeros ahí adentro. Se escuchaban murmullos y algunas risas. Pero Chad fijó su atención en un niño que estaba frente a la cabina, mirando los controles con emoción.

Fue entonces cuando Chad decidió llamarlo. La mirada del niño, de unos nueve años, lo conmovió tanto que decidió mostrarle los controles. El niño se llamaba Sam y se acercó a Chad con emoción.

Ellos hablaron un poco y Chad permitió que Sam se sentara en el asiento del capitán mientras le explicaba como funcionaba todo. La expresión del niño fue el mejor regalo de navidad.

Luego el capitán ingresó a la cabina y fue cuando Chad pensó que debía despedirse de Sam. Pero no fue así, el capitán permitió que se quedara ¡y le enseñaron como se enciende el motor de un avión!

Los pilotos no lo sabían, pero con esa acción estaban haciendo el sueño de Sam realidad.

Sam hizo todo lo que los pilotos le indicaron. Estaba tan emocionado, que hasta comenzó a llorar. Cuando ya llegó el momento de despegar, Sam se despidió deseandoles una feliz navidad y agradeciéndoles.

Al día siguiente, en Navidad, los pilotos entraron de nuevo en la cabina, cuando un de los agentes de seguridad se acercó y les dijo que la mamá de un niño que estuvo en el vuelo de ayer, les había dejado un paquete.

El agente de seguridad les dejó un envase rojo, que contenía unas galletas y una tarjeta con un mensaje. El capitán abrió el envase y comenzó a comer galletas.

Las galletas estaban deliciosas, pero contenían un mensaje que los dejaría helados.

“Apreciados pilotos, gracias por permitir que mi hijo Sam pudiera conocer su trabajo. Desafortunamente el padece cáncer. Sam ama los aviones y esta era la primera vez que se subia en uno y probablemente la ùltima.

Sam siempre ha soñado con ser piloto, pero su médico nos ha comunicado que solo le quedan algunnos meses de vida. Gracias por darle el mejor regalo de navidad, cumplir su sueño.

Siempre estaré infinitamente agradecida y estoy segura que Sam lo recordará siempre. ¡Gracias y feliz navidad!”

Chad y el capitán no lo podían creer. La acción que habían tenido con Sam fue totalmente pura y no tenían ni idea de la historia que había detrás. Desde entonces, ambos han sido mucho más conscientes del impacto que pueden tener en las personas.

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