Se negó a sacar a su madre de la mesa de boda y le enseñó a su novia cómo se debe tratar a una madre

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Aunque es cierta esta historia, lo que vamos a mencionar es algo que es bien conocido por la mayoría de la gente: una boda es el día más esperado por una mujer.

Por lo general, la protagonista de este esperado evento, el centro de atención sería en realidad, la novia. Por lo tanto, no es menos cierto que al celebrarse una boda también se celebra el nacimiento de una nueva familia en presencia de los padres, parientes y amigos del novio y la novia.

Pero no es inusual que muchas mujeres tomen demasiado a pecho ese día para ser el centro de atención de esa unión, y en ocasiones los humos pueden subirse a la cabeza, causando situaciones muy vergonzosas e incluso, exponiendo al total ridículo.

Por otra parte, es bueno mencionar que existen hombres que tienen sus prioridades bien establecidas y sabe muy bien poner en su lugar a tu novia o esposa cuando esta pierde la cabeza. Este es el caso del novio, quien protagoniza esta historia.

Novio pone en su lugar a la novia

Una vez celebrado el matrimonio, y estando ya en el lugar donde se celebraría la recepción, el novio trajo consigo a su anciana madre para que se sentara en la mesa junto a su flamante esposa; y de esta manera la anciana pudiera compartir con ellos ese momento de felicidad.

Para sorpresa del hombre, ahora mujer estalló en ira. Mi reclamo de muy mala manera que esa mesa era exclusiva para ellos y le exigió que sacar a su madre de allí.

¡Qué fuerte!

El novio, evidentemente muy afectado por la situación tomó la palabra y les habló a sus invitados. Éste sorprendió a todos al poner en venta su madre, pero para comprarla debían pagar el precio adecuado.

Los invitados, por supuesto, se sintieron incómodos y ninguno pudo ofrecer un precio por la madre de este hombre. Yo me pregunto, ¿quién podría hacer eso?

Luego de un breve silencio el esposo afirmó solemnemente que, como nadie podía darle el precio justo por su madre, él se quedaba con ella, ya que era lo más valioso que poseía. El novio agarró a su viejita y salió del lugar, dejando plantada a su flamante e histérica esposa. De esta manera le enseñó a su cruel mujer una gran lección de humildad.

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