Renunció a su trabajo de 7.500 dólares mensuales para ayudar a su madre a realizar su sueño

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Su madre estaba envejeciendo, y hacer bocadillos se transformó en una labor bastante difícil tras 8 años.

Para bastantes personas, lograr un trabajo bien retribuido puede ser un sueño. Muchos desean un trabajo de oficina, un salario alto, una tarea cómoda y que les de dicha. Cuando por último alcanzan sus sueños, se aferran a ese trabajo con la esperanza de prepararse para un futuro “fácil”. No obstante, este hombre dejó un trabajo bien retribuido para hacer bocadillos tradicionales. De esta manera estaría ayudando a su madre a hacer sus sueños realidad.

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Jeffrey Goh, de 39 de edad, ganaba siete mil quinientos dólares americanos como banquero ($7.500), mas decidió dejar su trabajo para cumplir el sueño de su madre. Su madre, Tay Lee Tiong, es dueña de la tienda de Ah Yee Soon Kueh, donde fabrica y vende personalmente piscolabis tradicionales. Su madre es famosa por el público como “Ah Yee“, que significa tía.

Su tienda estaba situada en el Dunman Hawkers Center en Singapur y tenía clientes fieles. No obstante, cuando alcanzó la edad de sesenta y cuatro años, hacer los bocadillos se transformó en una labor agotadora.

Acostumbra a vender un tipo de bocadillo tradicional llamado “soon keuh“. Es una clase de snack y se hace con harina de arroz, al paso que el relleno se hace con jicama (nabo) o bien sengkuang.

Si bien Jeffrey asistía a su madre durante sus vacaciones y los fines de semana, la tía Tay ya no podía sostener la tienda los días laborables. Tras ser dueña de la tienda a lo largo de ocho años, se vio obligada a dejar de operar en el mes de abril de 2012.

Viendo lo entristecida que estaba su madre, Jeffrey trabajó duro para ahorrar suficiente dinero antes de dejar su estupendo trabajo. Tras cinco años, Ah Yee’s Soon Kueh reabrió sus puertas en el mes de agosto de 2017 en un nuevo local. Instalaron su tienda en el 124 Tembeling Road en Singapur.

La madre de Goh estaba feliz, pues su hijo tenía interés en hacerse cargo de su negocio. Espera que su hijo desarrolle sus habilidades y mejore con el tiempo, en tanto que tiene una pasión auténtica para aprender el arte de hacer estos bocadillos tradicionales.

Su historia llegó a las redes sociales, haciendo que su tienda sea más popular.

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