Productos sin azúcar y endulzantes: en vez de un remedio, son un problema mayor.

Son muchas las personas que han decidido reducir el consumo de azúcar refinada por los beneficios que trae a la salud y a una alimentación saludable. El asunto se descontrola cuando empiezan a reemplazarla con bolsitas endulzantes que tampoco son buenas.

¿Sabes por qué? Antes debemos entender qué es el azúcar.

El azúcar es un tipo de carbohidrato, al que también se le conoce como carbohidrato simple, debido a que se descompone rápidamente al ser ingerido para ser usado por el organismo como energía.

Existen dos tipos de azúcar, las naturales que las encontramos en las frutas y plantas, como la fructosa y en los productos lácteos, como lactosa.  Y la segunda, son los azúcares artificiales creados en laboratorios a través de procesos químicos y utilizadas en todos los alimentos no naturales y dulces que compramos en los mercados.

El azúcar refinado, el que usamos en las casa para endulzar, viene de la caña de azúcar o remolacha azucarera, que se procesa. Éste es conocido como sacarosa, que es una combinación de glucosa y fructosa. Este azúcar es t “natural” en el sentido de que proviene de una planta, sin embargo, debido al proceso de refinado sale una composición química que es “antinatural” (en lo que a nuestros cuerpos concierne).

Efectos del azúcar en el cuerpo

Según estudios, la glucosa es un componente del azúcar absolutamente vital para la vida y parte integral de nuestro metabolismo. Nuestros organismos la producen y tenemos una reserva incesante en el torrente sanguíneo. Te explico mejor, cada célula del cuerpo la puede usar para conseguir energía, pero si no obtenemos la glucosa de la alimentación, nuestros organismos producen la que necesitamos de proteínas y grasas.

No obstante, la fructosa  contenida en el azúcar es muy diferente. Esta molécula no es parte natural del metabolismo y no es producida por los seres humanos. En realidad, pocas células en el cuerpo pueden hacer uso de ella.

¿Cómo así? Fácil de esplicar, cuando comemos gran cantidad de azúcar, casi toda la fructosa se metaboliza por el hígado. Allí se transforma en grasa que se secreta en la sangre y ésta la lleva a todo el cuerpo para almacenarla.

¿Que produce la fructosa en nuestro cuerpo?

La fructosa provoca resistencia a la insulina y sube los niveles de ésta en el cuerpo, aumentando la deposición de grasa en las células.

Además, produce resistencia a una hormona conocida como leptina, que hace que el cerebro no “vea” que las células de grasa están saturadas de grasa. Esto lleva a una mayor ingestión de alimentos y  evita la quema de grasa.

Te pone a comer más, pues no te hace sentir saciado luego de comerla. No baja los niveles de grelina, la hormona del hambre y no disminuye el flujo sanguíneo en los centros del cerebro que dirigen el apetito.

Debo decirte un dato sumamente importante: el azúcar puede ejercer como una droga, tanto así, que algunos estudios han comprobado que es 5 veces más adictiva que la cocaína.

El azúcar produce una descarga temporal de dopamina, una hormona que le da placer al organismo, lo que estimula a que quieras comerla de nuevo.

Debido a estas razones, muchas personas optan por productos que se venden como “light” o “sin azúcar”.

El lío es que estos productos tienen que remplazar la sacarosa (azúcar) por otros endulzantes que te prometen el mismo sabor sin calorías, pero muchas veces pueden ser iguales o más dañinos para la salud que el mismo azúcar.

Analicemos con más detalle:

Endulzantes artificiales

Entre los endulzantes artificiales más comunes tenemos el aspartame, sacarina, el acesulfame-K, neotame y la sucralosa, mejor conocida por su nombre comercial Splenda.

A la hora de perder peso, los alimentos endulzados artificialmente pueden causar más daños que beneficios por varias razones. Primero, el hecho de que las personas que consumen productos de dieta por lo general se exceden en su consumo de calorías, creyendo que pueden hacerlo porque están consumiendo productos light, bajos en calorías.

En segundo lugar, los endulzantes artificiales, pueden cambiar la manera en que saboreamos la comida. Los edulcorantes no nutritivos son más fuertes que el azúcar de mesa y el jarabe de maíz.

Una mínima cantidad produce un sabor dulce casi igual al del azúcar, pero sin cantidad de calorías comparables. Pero si se sobreestimula a los receptores de azúcar (por el uso continuo de estos edulcorantes) puede restringir la tolerancia a los sabores más complejos.

Eso quiere decir que las personas que habitualmente usan edulcorantes artificiales pueden comenzar a sentir los alimentos naturales dulces como las frutas, menos dulces y los alimentos naturales que no son dulces, como las verduras, muy desagradables.

Esto quiere decir, que el uso de edulcorantes artificiales puede hacer que no quieras los alimentos saludables y que ingieras más alimentos endulzados artificialmente y con valor nutricional al mínimo.

En tercer lugar, la investigación afirma que los endulzantes artificiales pueden hacer que asociemos la dulzura con la ingesta calórica. Esto dará como resultado que queramos más dulces y ganemos peso.

Por último, hay estudios que vinculan la ingestión de edulcorantes artificiales a la enfermedad metabólica. Esta enfermedad incluye mayor riesgo de diabetes tipo II, síndrome metabólico y enfermedad cardíaca.

Como dijimos antes, los que consumen refrescos dietéticos por ejemplo, tienen un riesgo 121% mayor de diabetes tipo II. Otro estudio encontró que estas bebidas están asociadas entre 34 y 44% a un peligro mayor de síndrome metabólico, que produce diabetes y enfermedades cardíacas.

¿Y entonces? ¿No dizque los endulzantes artificiales son para impedir este tipo de enfermedades?

Todo esto es apoyado por un estudio reciente de alto perfil acerca de los edulcorantes artificiales, lo que revela que ocasionaron una interrupción en el ambiente bacterial intestinal (básico para la digestión) y la intolerancia a la glucosa impulsada en ratas y en humanos. Se sabe que la flora intestinal es muy importante para la salud.

Alcoholes de azúcar

Los alcoholes de azúcar son patrones de carbohidratos dulces.

Son híbridos de moléculas de azúcar y moléculas de alcohol. Pero a pesar de la parte “alcohol” del nombre, no tienen etanol, el compuesto que emborracha. Los alcoholes de azúcar son fiables para los alcohólicos.

Algunos alcoholes de azúcar se localizan naturalmente en frutas y verduras, no obstante, la mayoría son producidos industrialmente, donde son procesados a partir de otros azúcares, como la glucosa en almidón de maíz.

Ya que los alcoholes de azúcar poseen una estructura química parecida a la del azúcar, tienen la capacidad de estimular los receptores de sabor dulce en la lengua.

Pero, contrario a los edulcorantes artificiales y bajos en calorías, los alcoholes de azúcar sí tienen calorías, solo que menos cantidad que el azúcar natural. Entre estos edulcorantes artificiales se encuentran:

Xilitol: es el más común alcohol de azúcar y el más bien investigado. Cuenta con un sabor mentolado, y es un ingrediente bastante común en los chiclets libres de azúcar, mentas y algunos productos de cuidado bucal como pasta de dientes. Es igual de dulce que el azúcar regular, pero tiene 40% menos de calorías.

Eritritol: éste es procesado fermentando la glucosa en almidón de maíz. Tiene casi el 70% de la dulzura del azúcar, pero apenas el 5% de las calorías.

Sorbitol: es 60% de dulce que el azúcar, y alrededor del 60% de las calorías. Es un ingrediente bastante común en los alimentos y las bebidas libres de azúcar, incluyendo algunas mermelada y dulces suaves.  El sorbitol tiene muy poco efecto sobre el azúcar en la sangre y la insulina.

Maltitol: es procesado a partir de la maltosa de azúcar, y cuenta con un sabor muy parecido al del azúcar, por tal razón la boca lo asimila como el azúcar regular. Es 90% de dulce que el azúcar regular y casi la mitad de las calorías.

Aunque los productos que tienen maltitol procuran ser “sin azúcar”, es muy bien asimilado por el cuerpo y causa picos de azúcar en la sangre, así que, si padeces diabetes, no te fíes de los productos “bajos en carbohidratos” que son endulzados con maltitol.

Otros alcoholes de azúcar: lactilol, manitol, isomalt e hidrolizados de almidón hidrogenado.

En sentido general, los alcoholes de azúcar se consideran un sustituto tolerable del azúcar y muy útiles para las personas con diabetes porque sólo una parte de estos es ingerida y asimilada por el organismo, y la parte que es asimilada a través del tracto intestinal se absorbe de forma lenta, por lo que existe poco incremento en el azúcar en la sangre y poca carencia de insulina.

Pero, el hecho de que estas alternativas al azúcar no son fáciles de digerir ayuda a explicar por qué se ha sabido que producen gases, hinchazón, calambres y diarreaen algunas personas. Esto es gracias a la parte del alcohol de azúcar que no se digiere o absorbe.

Ésta cruza a través del tracto intestinal y empieza a fermentar y juntar el agua, creando el malestar que puede generar de gases hasta diarrea, dependiendo de la cantidad que se haya consumido y el tracto intestinal de cada persona.

También, debes tener en cuenta que no son alternativas totalmente libres de calorías.

Si te hace falta el azucar, entre las opciones naturales y sin refinar, nuestra recomendación es usar la miel pura de abejas, el stevia, los dátiles, la miel de maple, el azúcar de coco y la melaza, pero todos estos a fin de cuentas no dejan de ser azúcar.

Al final de la jornada, es importante tener en cuenta  que, si eres una de las personas en las que los endulzantes de cualquier tipo simbolizan más del 5% de su alimentación en sentido general, esto seguramente va a ser una muy mala noticia para tu corazón, vasos sanguíneos,  sensibilidad a la insulina y a tu figura.

Para terminar, en cuanto al azúcar, la clave está en no descuidar la moderación y la buena elección.

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