Por favor, no le grites a tus hijos

January 20, 2018  —  By

No le grites a tu hijo, no te atrevas a incurrir en ese craso error tratando de buscar una buena educación. Pues muy al contraria a lo que se cree, alzar la voz lo único que va a hacer será generar violencia en niños. No se recomienda apelar a esta herramienta poco eficaz, ya que también puede aumentar las posibilidades de sufrir depresión infantil.

Vamos a presentar algunos resultados a los que arribó la Universidad de Pittsburgh. El estudio fue realizado junto a la prestigiosa Universidad de Michigan. La conclusión fue muy arrolladora. Los gritos forman niños depresivos,  agresivos y con baja autoestima.

No le grites a tus hijos, mejor habla con ellos

Un prestigioso equipo de científicos estudió los efectos de uno de los métodos más recurrentes utilizados por las madres para educar a los más pequeños. Así, la técnica de alzar la voz y apelar a descalificaciones e insultos se puso bajo la lupa. ¿Cuál fue el resultado que se obtuvo?

El equipo involucrado en la investigación publicada en la revista “Child Development” estuvieron analizando 976 familias compuestas por padre, madre e hijos con edades entre 13 y 14 años. Un 45% de madres y padres admitieron recurrir a la ‘disciplina verbal’, lo cual fue verificado al descubrir que estos niños desarrollaron mucho más problemas de conducta que el resto.

En primer lugar, los investigadores expertos concluyeron que, si le gritas a los menores, despierta en ellos comportamientos destructivos. De este modo, se sostiene que al gritar no se disciplina a la criatura. En cambio, lo que se despiertan son manifestaciones depresivas y agresivas.

En líneas paralelas, los expertos se inclinan a favor de este avance, ya que los especialistas afirman que la agresión verbal mata. Y no es para menos, si consideramos que viene a provocar consecuencias emocionales iguales que la agresión física. Por eso, madre, no le grites a tu hijo.

Si nos vamos un poco más lejos, si le gritas al niño en público puede acarrear consecuencias desastrosas. En tal caso el niño se sentirá avergonzado, por lo que su autoestima se va a ver lesionada. Haciéndolo de esa forma, la relación del menor con sus padres tiende a  modificarse. Ya no los van a  percibir como figuras de autoridad, sino que solo despiertan llanto y temor.

¿Cómo evitar gritar a los hijos?

Por estas razones, los expertos en la materia son reiterativos y hacen hincapié en los tips para controlar el enojo y emociones paternas. Respire profundo y reprenda al menor de forma calmada, esto es fundamental. Ahora bien, en caso de haberle gritado al niño, lo correcto es pedir perdón y explicarle que lo ama y que en ese momento actuó así porque se encontraba molesto.

¿De qué forma afecta al niño la disciplina verbal?

Bajo rendimiento escolar, peleas escolares, mentiras constantes a los padres, depresión y tristeza repentina son algunas consecuencias de los gritos paternos. Sin embargo, la persona responsable del estudio ha señalado que tan pronto se ha proferido el insulto o se alzó la voz, “el daño ya está hecho”, no hay vuelta atrás.

No le grites a tus hijos porque sin quererlo los condenas a presentar problemas de comportamiento y emocionales. Al mismo tiempo, como reacción fisiológica les aumenta la hormona del estrés, la cual es muy negativa para cerebros en pleno desarrollo.

Según afirman los autores del artículo, tanto adolescentes como niños se encuentran en un proceso de construcción de su propia personalidad. Quiere decir, ya sean gritos como insultos o calificativos, no solo los hieren sino que también los hacen sentir inútiles. Al tratarlos de este modo, la autoestima del menor se verá resentida y el rechazo por el adulto se va a incrementar.

Pero espera, eso no es todo. Cuando le gritas a los niños no haces más que dar un mal ejemplo. Entonces, bajo ningún argumento esperes un hijo educado en autocontrol y tolerancia. Por ello se le recomienda a los padres actuar asertivamente ante las denominadas “inundaciones emocionales” que los hacen perder el control.

Es cierto que este método tradicional poco efectivo no deja secuelas físicas. Sin embargo, arroja los peores efectos emocionales y psíquicos. Este tipo de práctica indebida no solo etiqueta a tu hijo sino también lo hace retraído e inseguro. Por eso es de suma importancia pensar más de dos veces cómo actuamos en el momento que nos vemos desbordados.

Frente a lo que decimos: los anestesia, los asusta y no contribuye absolutamente en nada al desarrollo de su inteligencia emocional. Por esto mismo volvemos a repetir, no le grites a tu hijo. Trata de evitar por todos los medios cometer este garrafal error capaz de marcar como con fuego una huella psicológica imborrable e irreversible.

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