Para identificar a su verdadero dueño, la juez Judy permite que suelten al perro en la corte para que elija por sí solo

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Muchos reconocen a la juez Judy como una persona rigurosa en el razonamiento lógico y objetivo, que analiza los relatos del demandante y del demandado a fin de encontrar la verdad y la justicia.

Considerando esto, puede ser una sorpresa para muchos que una mujer con tal reputación ponga su veredicto en el juicio de un perro.

El caso, que giraba en torno a la custodia de un perro, llamado de forma acertada Baby Boy, parecía bastante sencillo; el demandante afirmaba que el perro era suyo, mientras que la demandada insistía en que había comprado el perro en la calle por solo 50 dólares.

Escéptica de las pruebas que había proporcionado la acusada, que incluían un montón de fotos y papeleo, la juez Judy parecía estar un poco indecisa sobre la verdad con respecto al dueño de Baby Boy.

La famosa juez se basó en la lealtad del mejor amigo del hombre para ayudarla a decidir el veredicto, ya que pidió a la acusada que llevara al perro a la sala del tribunal y lo dejara en el suelo, de modo que fuera libre de caminar y, en última instancia, mostrar su amor y afecto hacia su verdadera dueño.

De inmediato y sin dudarlo, el perro corrió hacia el demandante. La juez entonces le otorgó al demandante permiso para llevarse el perro a casa, ya que la verdad del caso parecía evidente.

El demandante acusó a la defendida de robarle su perro, pero ella se negó a admitir que no era suyo. Para resolver el problema, la juez Judy ordenó que el perro entrara a la sala de audiencias y, tan pronto como lo colocaron en el suelo, toda la sala comenzó a aplaudir.

¿Qué opinas del veredicto en este caso? ¿La juez Judy tomó la decisión correcta basando su decisión en el juicio de un perro? ¿Llegó a un veredicto correcto? Cuéntanos en los comentarios y compártelo con tus amigos y familiares.

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