Padres Planean Funeral De Su Niña Con Cáncer Terminal, Ella Escucha Abre Sus Ojos Y Dice 7 Palabras

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El cáncer es una enfermedad que ha destruido muchas familias. Todos tenemos la esperanza de que los científicos, o alguien común y corriente, llegue a encontrar su cura.

La Batalla contra el cáncer es bastante difícil, tanto para quien lo sufre, llegando incluso a perder la fe. Mas este no fue el caso. ¿Deseas saber de qué hablo? Quédate hasta el final de esta historia y descúbrelo.

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Te presentamos a Abby Furco, una pequeña que luchó con valentía su terrible proceso y que estando en su lecho de muerte, nos dio a todos una gran lección.

Cuando Abby comenzó su lucha contra el cáncer, tenía apenas cuatro años. Su familia no lo podía creer y quedaron devastados con la noticia, pues habían pocas probabilidades de que Abby pudiera vivir.

Pero, por supuesto, eso no los detuvo y lucharon con todo. Durante seis años la familia de Abby hizo todo lo posible por su bienestar mientras que ella combatía la leucemia que buscaba acabar con su vida.

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Se sometió a un trasplante de médula ósea, quimioterapia intensa y radiación y hasta tomó medicamentos de prueba. Toda una guerrera.

“La mantuvimos rodeada de amor porque sabíamos en cualquier momento que podríamos perderla”, dijo Patty, su madre.

Cuando Abby empezó su lucha contra el cáncer, tenía 4 años. Su familia no podía entender cómo pudo pasarles esto, por lo que quedaron devastados con la trágica noticia. Lo peor de todo, las probabilidades de supervivencia de Abby eran nulas.

Mas, como es lógico, eso no los detuvo y lucharon con todo. A lo largo de 6 años la familia de Abby hizo todo lo que estaba a su alcance por su bienestar al tiempo que combatían la leucemia, la cual avanzaba peligrosamente.

Abby se sometió a los tratamientos disponibles para tratar su enfermedad: trasplante de médula ósea, quimioterapia intensa y radiación y hasta tomó fármacos de prueba.

“La mantuvimos rodeada de amor por el hecho de que sabíamos en cualquier instante que podríamos perderla”, afirmó Patty, su madre.

En 2013 sus padres obtuvieron buenas noticias, habían hecho un enorme avance. Los tratamientos de Abby habían terminado y pudo vivir durante un año como el resto de los demás niños.

No obstante, la dicha duraría poco puesto que el cáncer de Abby regresaría el próximo septiembre y con más fuerza.

“Aunque el primer diagnóstico fue bastante difícil, este último probó toda nuestra fuerza”, aceptó Patty, y agregó: “Ella no podía moverse, cualquier movimiento la hería y apenas hablaba”.

En febrero de 2015 Abby debió recibir otro trasplante de médula ósea, solo para ser diagnosticada con injerto contra huésped, una complicación mortal con la médula donada, cuando esta empieza actuar en contra el cuerpo.

Abby ingresó a cuidados intensivos un mes después, cuando sus riñones empezaron a fallar. Fue entonces cuando los doctores les revelaron la verdad a sus padres, solo le quedaban cuarenta y ocho horas de vida.

Sus padres supieron de inmediato que debían dejarla ir. La pusieron en un hospicio y sus abuelos fueron a despedirlas. Los arreglos funerarios estaban en proceso cuando incomprensiblemente, ocurrió un milagro.

“Ella nos dijo: ‘Tengo tantas cosas que vivir’”, recordó Patty.

Absolutamente nadie podía creerlo. Abby parecía haber tenido una recuperación milagrosa, puesto que, en cuestión de días, semanas, meses sus fuerzas iban incrementando.

El día de hoy, Abby está en remisión y recibe esteroides IV un par de veces al día. Su pronóstico es dudoso, mas a su familia tiene una esperanza que jamás podrían haber imaginado.

La historia de Abby es una muestra de fuerza, es una guerrera que inspira a cada persona que lee su historia. Apreciemos la vida y lo agraciados que somos de tener salud.

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