Si no quiere, no lo fuerces a dar afecto!

January 29, 2018  —  By

Siempre que nos codeamos con familia o algún ser querido nos esforzamos porque nuestros hijos, si le conocen en ese momento, sean afectuosos y cariñosos tal y como nosotros los adultos lo somos. Pero muchas veces esto no resulta así: terminamos dando la batalla con nuestros hijos que se niegan rotundamente a saludar a un ‘tío’, o a darle un beso a la ‘abuela’.

Lori Day, psicóloga educacional y escritora, describe ésta típica interacción familiar: “los niños pueden llegar a ser impredecibles en su comportamiento, por esto es importante que los padres respeten en ocasiones los límites que sus hijos establezcan, incluso si ello significa el huir de los familiares”.

Day argumenta que cuando los padres fuerzan a los hijos a a ser afectuosos les están enseñando que no poseen autonomía de su cuerpo y las necesidades de los adultos sobrepasan las de los niños. Day sugiere que, en lugar de forzarlos, mejor les animemos a chocar las manos o a dar un apretón de manos para no dejar de saludar de alguna manera.

Kari O’Driscoll, escritora y madre de gemelas es una firme creyente de que se deben instilar límites físicos temprano en la vida de un niño. Afirma que miembros de su familia fueron abusados sexualmente por personas que amaban y en quienes confiaban. Así que, temprano en la vida de sus hijas, les enseñó que ellas podían decidir qué formas de afecto querían mostrar y a quién, sin forzarlas a hacer lo contrario. Claro, siendo amables, cortés y firmes en sus decisiones. Por esto, si no querían abrazar, besar, o sentarse en las piernas de alguien no las obligaban.

Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el 82% de los abusos sexuales son cometidos por alguien familiar a la víctima, y la mayoría suceden antes de los 18 años. Por esto Day apoya que el trazar una línea temprano podrá enseñarles a los niños que ellos pueden elegir y les da el coraje para decir que no de una forma amable.

Cuando le enseñamos a los niños que los deseos de los adultos siempre sobrepasan los de ellos estamos dañando su autoestima, poniéndolos en riesgo de abuso y enseñándoles que no tienen el poder y derecho de decir que ‘no’ a un adulto.

Animemos a nuestros hijos a ser amorosos y afectivos con sus seres queridos, pero sin olvidar enseñarles también a ser precavidos en todo momento. Si no quieren pues, no les obliguemos.

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