Lo Llevaron Al Hospital, Le Quitaron Las Botas Y Tuvieron Que Desalojar A Medio Edificio

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De seguro usted entiende que después de un día agitado nuestros pies pueden “sudar”, y, por lo tanto, generar algunos olores nada agradables.

Bajo condiciones normales, con un baño y el cuidado adecuado el mal olor desaparece. Sin embargo, en la historia te presentamos hoy, algo poco común sucedió. Conoce este caso y descubre cada detalle, ni dudes en hablar de la información con tus amigos.

Todo parecía transcurrir normal en la sala de urgencias de un hospital situado en Santo Domingo, República Dominicana. De pronto a la sala entró un motociclista que tuvo un accidente mayor después de estrellarse contra un árbol.

Al instante, el traumatólogo de guardia del Hospital Darío Contreras estaba listo para atender su caso y evaluar el estado de salud de sus huesos. Como es ciertamente común en estas situaciones, el médico les dijo a las enfermeras que le quitaran la ropa al paciente para ver las heridas en todo el cuerpo…

Pero cuando le quitaban los zapatos, ¡nadie podía soportar el olor que emanaba de sus pies!
Aunque las enfermeras están acostumbradas a muchas cosas, ninguna podría resistir el malestar y salieron despavoridas de la habitación donde estaba el paciente.

El mal olor se propagó como pólvora…

Luego, los médicos en otras áreas de la misma planta también sintieron el “sicote”, como allí le llaman al mal olor en los pies, y abandonaron la sala. De hecho, el personal de seguridad decidió desalojar el edificio mientras se resolvía la situación.

El doctor sorprendido por lo que estaba sucediendo, pidió ayuda urgente a la ortopeda que pidió reservar su nombre y aunque él está buscando agua oxigenada para “curar” el mal olor en los pies del hombre, eso no fue suficiente.

El personal necesitó improvisar para solucionar el mal olor en los pies del paciente…

Aunque el ortopeda intentó con otros productos, el olor se mantuvo y para evitar perder el tiempo, los pies del paciente debieron ser cubiertos con guantes quirúrgicos para que el olor no se propagara tan fluidamente.

Finalmente, el paciente fue examinado y se confirmó que su estado de salud era favorable. Pero el mismo paciente confirmó que no era la primera vez que el mal olor en sus pies causaba revuelo en una sala de emergencias. Es decir, el individuo es reincidente tanto sufriendo accidentes en su moto como hiriendo la sensibilidad de las personas con el mal olor de sus pies en una sala de urgencias.

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