Jovenes arriesgan sus vidas al lanzanse al mar en un mal tiempo y desafiando el peligro de las olas

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¿Hay personas que aman saltar de acantilados, escalar con extraños o hacer deportes realmente extremos, al mismo tiempo que hay personas que odian los riesgos, evitan los deportes riesgosos y hasta las montañas rusas.

Sin duda tiene que haber algo en común entre los amantes del peligro, un gen especial, la forma crianza o incluso la estructura del cerebro podrían tener algo que ver…

Para la psicología hay un término específico para aquellos que buscan la adrenalina y lo nuevo, lo llaman «búsqueda de la novedad» y es la preferencia por lo inesperado y lo nuevo. Suelen ser personas que se aburren con facilidad y que tienden a ser impulsivas. Esas nuevas experiencias le brindan una serie de químicos de placer que estimulan el cerebro.

La llamada búsqueda de la novedad, es un rasgo de carácter que se relaciona con una actividad de dopamina estimulada por la recompensa y la búsqueda de emociones. Si bien todos de cierta manera buscamos sentir cosas nuevas y salir de la rutina, el comportamiento extremo de la búsqueda por la novedad, puede derivar en lesiones graves.

En este caso unos jovenes ponen su vida en peligro al lanzarse al mar con peligroso oleaje.

La preparación más importante que debemos hacer contra el mal tiempo es evitarlo. Para evitar afrontar un temporal en el mar, debemos comprobar siempre la previsión meteorológica antes de salir a navegar. Conocer los partes meteorológicos de los días previos nos ayudará a pronosticar mejor la evolución del tiempo. También, durante los días que dure la singladura, debemos hacer un seguimiento diario de los partes meteorológicos, observando y anotando los cambios de presión atmosférica. Analizar concienzudamente todos estos datos nos ayudará a tomar una decisión y saber como actuar.

Salir o no salir

La decisión de salir o no salir la debemos sopesar en función de nuestro nivel y del nivel y preparación de la tripulación que nos acompaña. ¿Tienes tú y tu tripulación la capacidad suficiente para realizar el viaje previsto? Una tripulación experimentada sabe como organizarse, como actuar en cada situación y sabe mantener la calma en momentos difíciles.

¿Qué aptitudes tiene el barco? La eslora de la embarcación y el tipo de barco es también un factor importante a determinar dependiendo de la altura de las olas e intensidad del viento esperados. “Barco grande ande o no ande” es un dicho marinero que ha demostrado su sabiduría y así podemos disfrutar navegando en un crucero de 10 metros con un viento fuerza 5 de la escala beaufort y a la vez pasar serios problemas ese mismo día en un vela ligera de 5 metros de eslora.

Otra de las cosas que debemos valorar es la dirección del viento respecto al rumbo previsto. Una travesía en ceñida con un viento fuerza 6 puede ser incómodo y sin embargo navegar a un largo con un fuerza 7 puede ser algo más cómodo y factible.

Conocer bien la zona y los vientos por donde vamos a navegar es un factor importante a determinar antes de salir. ¿Hay puertos seguros donde refugiarse? ¿Hay zonas durante la singladura con posibilidad de abrigo o resguardo?

Si después de analizar todo, aún te quedan dudas, recuerda estos dos dichos marineros: “En caso de duda, no se duda y uno se queda en puerto” y “Más vale arrepentirse de no haber salido que arrepentirse de haber salido”.

Si a pesar de la buena planificación, la cosa se complica…

A pesar de salir a navegar con previsiones favorables, se pueden producir sorpresas, mares como el mediterráneo son cambiantes y traicioneros. Fuertes rachas de viento pueden explosionar en cuestión de minutos sin aviso previo, estos vientos repentinos no suelen llegar a la categoría de temporal sin un aviso previo pero fácilmente pueden alcanzar un fuerza 8 que sin la preparación adecuada en el barco o sin haber reducido a tiempo el tamaño de las velas, nos pueden causar serias dificultades.

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