Haciendo esto… acabarás destruyendo la autoestima de tus hijos

Con estas formas de actuar puedes destruir la autoestima de tus hijos…

La autoestima se considera uno de los bienes intangibles más preciados del ser humano. Sin la autoestima, somos incapaces de realizar una valoración positiva de nosotros que nos ayude a desarrollarnos en el ámbito social, además de amarnos y auto protegernos.

Cuando nos convertimos en padres tenemos el deseo de ver crecer a nuestros hijos de forma tan segura que casi siempre procuramos ser omnipresentes en sus vidas, sin que nos importe cualquier circunstancia. Así, sin darnos cuenta, al final conseguimos todo lo contrario.

Nuestras acciones y palabras muchas veces no son las adecuadas para formar seres humanos capaces, sino que por el contrario, ocasionamos una profunda tristeza y una baja (o a veces ninguna) autoestima.

Nadie nace sabiendo ni existe un código real de cómo ser madre, padre, tío, abuelo, etcétera a la perfección. Y ya que entendemos esto, te vamos a contar a continuación, cómo puedes evitar y/o eliminar algunos hábitos con tu(s) hijo(s) para un cuidado mejor de su autoestima, e incluso, poder fortalecerla.

¿En algún momento te has sentido mal por ver a tu hijo con baja autoestima? ¿Eres de los padres y madres que procuran constantemente protegerlos del mundo a capa y espada? ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que dejaste que tu hijo hiciese algo que quería hacer, incluso estando contigo? Si respondes afirmativamente a estas preguntas, ha llegado el momento de reflexionar un poco al respecto.

Es importante recordar que los niños necesitan que sus padres los apoyen, amen, guíen y les den aliento. En muchos aspectos, la vida puede resultar un camino bastante complejo y muchas veces es necesario saber ser un buen guía para ayudar a crecer a los más pequeños.

Si contamos con una buena autoestima y a una buena salud psicoemocional, estaremos en capacidad de desarrollar más actitudes positivas, tener experiencias de provecho a nuestro alrededor y promover relaciones.

La autoestima inspira y motiva
En su libro titulado Psicología: La aventura de conocernos, el psicólogo venezolano Pablo Ríos Cabrera habla de que la autoestima está relacionada con el éxito y las expectativas. Es decir, la autoestima nos impulsa a buscar metas, crecer y a generarnos algunas expectativas con la finalidad de que podamos alcanzar el éxito en dichas metas.

Por ejemplo, vamos a imaginar que nuestra hija desea ser astronauta. Ella va a formarse ciertas expectativas al respecto en las cuales se visualizará logrando su sueño. Si la niña llega a lograrlo es un indicador de una autoestima saludable. En cambio, si tiene muchas dificultades para generar expectativas en las cuales se vea haciendo realidad su sueño, debemos prestar atención porque tenemos un problema.

Vamos a continuar analizando el mismo ejemplo un poco más a través de los siguientes posibles escenarios:

Posible caso #1
La niña nos hace el comentario de que desea ser astronauta cuando sea mayor. Cuando nos dice eso, comenzamos a darle vueltas al asunto y podemos cometer algunos errores como:
Empezamos a ayudarle tanto en las tareas escolares que se relacionan con las ciencias del espacio que terminamos haciéndolas nosotros por completo, con el pensamiento de que al tenerlas ”perfectas” ella será mejor (Claro, es muy bueno participar de manera activa en las tareas de nuestros hijos pero también no debemos olvidar que hay que darles espacio para pensar y resolver cuestiones por ellos mismos. Bajo ninguna circunstancia debemos fomentar la dependencia).


Por otro lado, si le compramos telescopios y libros para ver las estrellas, pero no le permitimos armarlo por sí misma, sino que, mejor lo hacemos nosotros (Lo correcto es supervisar desde cierta distancia y observe cómo lo va armando y otra es inutilizarla por completo haciendo nosotros todo el trabajo).

No nos encargamos de llevarla a un sitio que tengan un observatorio planetario ni a ningún curso sobre ciencias del espacio, sino que preferimos dejarla con sus libros y telescopio en casa, porque allí ”está mejor cuidada”. (Proteger demasiado limita muchísimo a los niños, los vuelve ansiosos, inseguros, y lo peor de todo, baja su autoestima).

Resultado: la niña no puede imaginar ya que podrá ser astronauta porque le hemos saboteado el sueño. Al conseguirle todo lo que creemos que necesita, lo que en realidad hacemos es coartar sus posibilidades de desarrollo y al mismo tiempo, su autoestima.

Posible caso #2
Nuestra niña nos dice que desea ser piloto de avión cuando sea mayor. Sin importar si este sueño puede parecernos realista o no, procedemos a lo siguiente:

Procedemos a colaborar con ella cada momento que nos solicite ayuda para alguna tarea escolar que se relacione con la tecnología especial y la física.

Le conseguimos un simulador en una de esas aplicaciones online/juguete/libro/etcétera que tenga que ver con el tema de su sueño y la alentamos a que lo explore por sí misma desde el primer momento. Si se le presenta algún inconveniente, podemos ayudarle, pero no involucrarnos de todo en el proceso. Porque lo que buscamos es que ella aprenda por sí misma y que se sienta guiada, no inutilizada ni intervenida.

Con ella podemos evaluar mejor la propuesta de ir a un simulador de vuelo en el que ella sienta de verdad que está volando un avión o llevarla al aeropuerto y conseguir unas de esas visitas guiadas que les dan a los estudiantes. En caso de tener las posibilidades ¿por qué no permitirle que visite la cabina del capitán en nuestro vuelo hacia nuestras esperadas vacaciones? En caso de que no de resultado, al menos ella no se va a sentir con una ”tarea pendiente” en el futuro en el momento que vuelva a pensar en ello.

¡MUCHO OJO! Si no tenemos ninguna posibilidad de realizar una actividad, lo mejor siempre será procurar pasar tiempo de calidad con nuestra hija y procurar alternativas, en las cuales ella pueda desarrollarse.

¿Qué sucede si no les permites cometer errores?

Si sobreproteges a los niños para que evitar que tengan una mala experiencia o cometan errores en general, luego no podrán desenvolverse en la vida y se van a convertir en personas dependientes. Además, tendrán un autoconcepto muy pobre e incluso, puede que malo también. Van a pensar que cometer errores es algo malo solo porque ”duele”.
Por ello, no deberías robarles la oportunidad de que aprendan de los errores, de admitir cuando están equivocados y de darles la oportunidad (y la satisfacción también) de solucionar las situaciones.

Empieza por enseñarle a tus hijos hacer las cosas de la mejor forma posible y a que sean responsables de sus acciones. De esta manera podrán tener una visión saludable de los errores y se pueden dar cuenta de lo útiles que son, te lo van a agradecer toda la vida y te vas a sentir más a gusto contigo.

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