Fomenta el autocontrol en los niños con la técnica de la tortuga

¡Sí, es posible fomentar el autocontrol en los niños con la técnica de la tortuga! Esta es una ingeniosa herramienta para ayudar a los niños a controlar sus emociones. También ayuda a reparar errores durante la crianza que sin querer hemos cometido.

Es bueno que entienda que su hijo podría estar muy enojado con usted de vez en cuando, está bien. No pasa nada, ya que de vez en cuando tendrá que superar las adversidades y no podemos mimarlo, pues esto le impedirá vencer los obstáculos por su cuenta. No hay nada de malo en decir “no” , “hoy no”, “ahora no”. De esta manera el niño aprenderá a luchar por lo que quiere y entenderá realmente qué necesita.

¿Cuál es el significado de la palabra autocontrol?

En general, se describe ‘autocontrol’ como la capacidad consciente de organizar, modular o regular los impulsos de manera voluntaria con el objetivo de ser capaz de llegar a un mejor equilibrio personal y relacional para evitar desavenencias.

La falta de autocontrol en los niños se manifiesta con el típico “berrinche”. Se echan a gritar y a llorar sin control para lograr su objetivo. La técnica de la tortuga evita que eso suceda. Pero ¿cómo? Ahora te lo diré.

 

¿Cómo funciona la técnica de la tortuga? ¿En qué consiste?

La técnica de la tortuga

Algunos padres consideran a sus hijos como hiperactivos, pero en realidad son inquietos. Una mala crianza los confunde, por lo que expresan su inquietud mediante una conducta desobediente en cuanto a emociones. Si esto sucede, la técnica de la tortuga es un medio eficaz para promover el autocontrol. Solo hay que aplicar estos cuatro pasos:

ENSÉÑALE A TUS HIJOS a meterse en el caparazón:

La técnica se inspira en la historia de la “Tortuga Manolita”.  Esta tortuguita vivía metida en problemas, le hablaba mal a la profesora y peleaba con sus amigas cuando la empujaban.

Su profesora le indicó que, si estaba muy enojada, debía meterse en su caparazón y contar hasta diez. Aplicó el consejo y todos sus problemas fueron resueltos.

Al niño se le debe enseñar a adoptar la posición de una tortuga, que se encoja y esconda la cabeza entre los brazos. Como si tuviera un caparazón en donde entrarse.

La técnica de la tortuga trata de enseñarles introspección a los niños. Es decir, el niño aprende a examinar su propia conciencia o estados de ánimo para reflexionar sobre ellos.

Trabaja la rigidez muscular:

Al entrar en el caparazón, el niño debe respirar hondo y lentamente. Inspirar y expirar profundamente pero sin que sienta presión. Esto ayudará a eliminar la tensión y a relajar los músculos.

Otra técnica de autocontrol: Explorar soluciones

El niño debe pensar qué va  a hacer cuando salga del caparazón. Es bueno sugerirle ideas para que encuentre una salida solo.

Dejar la posición de tortuga:

Tan pronto sepa cómo va a encarar la situación es hora de dejar el caparazón. El niño saldrá de la postura adoptada para llevar a cabo su táctica de solución.

Utilidad de la técnica de la tortuga:

Es muy eficaz para los niños más pequeños, entre los 3 y los 7 años de edad. Se puede emplear algo similar con los más grandes.

Otros aportes de la técnica de la tortuga:

  • Desarrollo de la libertad. Si el niño se siente más seguro de sí, será más dueño de su conducta.
  • Confía en la razón. El niño entenderá, que es mejor pensar antes de actuar. Verá que sus acciones son mejores de este modo.
  • Reduce los niveles de ansiedad. Si el niño siente que tiene más dominio sobre sí mismo, se sentirá más seguro. Si desarrolla conductas asertivas, sus relaciones serán menos conflictivas.
  • Aumento de la autoestima. La técnica de la tortuga hará que el niño tenga un mejor criterio de sí mismo. Esto incrementará su autoestima.
  • Incremento de la conciencia responsable. Finalmente, él es quien calcula y decide la solución. Esto le va a ayudar a comprender que él es el culpable de sus actos.

Esperamos que esta técnica de la tortuga le ayude a que su hijo o hija gane más confianza en sí mismo y logre tener autocontrol. Esa es la tarea de todo padre: formar hijos capaces de enfrentar el mañana.