Este bonsái sobrevivió al ataque de Hiroshima, tiene 393 años y es y es un símbolo de paz

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A continuación, te presentamos a un auténtico sobreviviente. Este bonsái fue una de las pocas cosas que sobrevivió al bombardeo de Hiroshima, ahora es un símbolo de paz en el mundo entero dada la proximidad de los 73 años de este trágico acontecimiento. Sin embargo, sus cuidadores desean que la atención se centre más en el mensaje de paz que deja del árbol que en el recuerdo de la guerra.

El pino blanco nipón fue plantado hace 393 años y pertenecía a una familia que vivía a 2 km de donde las fuerzas americanas lanzaron la bomba nuclear hace ya 73 años. La familia había cuidado el árbol a lo largo de 5 generaciones antes de obsequiarlo a los Estados Unidos 1975.

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Una de las cosas que más llama la atención de esta historia, aun más que su supervivencia después de un bombardeo atómico, es su donación a los EE.UU.. Conforme Kathleen Emerson-Dell, una mujer que ayuda a cuidar el árbol en el Arboreto Nacional de USA en Washington, D. de C., el regalo se hizo con la pretensión de crear un vínculo de amistad y conexión entre dos etnias diferentes y enseñar el infinito poder del perdón.

En verdad, el Arboreto no sabía de la conexión entre el Bonsai y también Hiroshima hasta el 2001, cuando dos nietos del profesor del bonsái Masaru Yamaki visitaron el Museo Nacional del Bosai en Penjing y no consiguieron dar con el árbol de su abuelo. Yamaki había entregado el árbol a EE.UU. antes del bicentenario del país.

Desde ese momento, el Arboreto de Penjing no ha mantenido en secreto la supervivencia del árbol de la Segunda Guerra Mundial, y tampoco se ha dado a la labor de vociferar a los 4 vientos su regalo.

El bombardeo de Hiroshima fue uno de los dos ataques atómicos que se realizaron al final de la Segunda Guerra Mundial, tomó la vida de más de 140 personas y destrozó toda la ciudad. Los árboles de manera perfecta trabajados de Yamaki, incluyendo el pino blanco, fueron protegidos en un vivero amurallado.

Cuando se le preguntó a Emerson-Dell por la salud del bonsái, respondió lo siguiente:

Hoy día, el pino blanco solo mide unos pocos centímetros de alto, con un leño grueso y agujas verde rechonchas y amarillentas. Los cables evitan que las ramas alcancen el sol provocando que se arrugue, se vuelva ramplón o bien se tuerza, todo esto es lo que le da carácter.

Ahora, Dell espera que la gente vea el árbol como una celebración de paz y supervivencia. Conforme a sus palabras: “Hay una conexión con un ser vivo que ha subsistido en esta Tierra mediante quién sabe qué, es como tocar la historia”.

En suma, este pequeño árbol nos enseña que no importa la magnitud de los inconvenientes, siempre y en toda circunstancia vamos a poder estar bien. Del mismo modo, que no importan las diferencias y los enfrentamientos del pasado, siempre y en todo momento habrá espacio para el perdón en los corazones de todos.

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