Esta señora comprobó las consecuencias de tomar 30 latas de Coca Cola al día durante 20 años

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Parece ser que la Coca Cola y otras bebidas les gusta tanto al ser humano, que es difícil dejar de consumirlas. Día tras día nos apegamos más y más a las sustancias que nos parecen agradables o sabrosas. No hay nada más delicioso que ese burbujeo en tu boca, y que el sabor dulce y refrescante de una gaseosa recién salida del refri.

La Coca Cola es la bebida gaseosa número uno de todo el planeta. No puede haber un cumpleaños o una reunión familiar en la que falte esta gaseosa que ha conquistado el paladar de cada uno de nosotros. Pero, todo en demasía es malo, y para probarlo, tenemos la historia de Donna Gunner.

Donna es una señora de 52, residenciada en Somerset, R. Unido. Ella tenía el hábito perjudicial de consumir treinta latas de Coca Cola diarias, un hábito que mantuvo por 20 años de su vida. No, la verdad es que no sé como esta señora podía tomar tantas latas de Coca Cola, porque yo, en verdad lucho para tomarme los 8 vasos de agua al día.
Pero, no solo eso. Imagínense consumir treinta latas al día de gaseosa. ¿De cuántas calorías cada día estaríamos hablando? 4.170 calorías cada día, prácticamente 1 Kg de azúcar por día.

Donna confiesa que no tenía idea de que tenía un problema (O_o). “Me despertaba un par de veces de noche y abría una lata, anhelando el azúcar y la cafeína”, comentó Donna.
El consumo apremiante de esta gaseosa ocasionó en ella graves problemas de salud, llegando a transformarla en una paciente diabética tipo II y a tener problemas de la presión arterial, junto con un aumento de peso.

La Coca Cola contiene sustancias nocivas para nuestro organismo. Mira qué le hace a tu cuerpo:

– A los 10 minutos de haberla ingerido es como tomar 10 cucharadas de azúcar.
– A los 20 minutos, el hígado trasforma la azúcar en grasa
– En 40 minutos, el hígado produce más azúcar de lo debido poniéndonos más activos.
– A los cuarenta y cinco minutos, producimos la misma cantidad de dopamina que al consumir heroína.

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Pero no solo esto, con esta gaseosa es posible limpiar desde motores de vehículos hasta destapar tuberías. Imagínense lo que puede ocasionar a nuestro organismo.

Todo esto sin contar el gasto que debe conllevar este apego nocivo. No debe ser nada económico costearse 30 latas diarias a lo largo de 20 años. Donna, reconoce que este hábito compulsivo la llevo a gastar más de 60 mil dólares americanos desde el instante en que tomo la resolución de empezar a consumir esta gaseosa.

“Estaba plenamente apegada. Cuando traté de salir, literalmente me volví loca”, confiesa Donna.

Gunner, habla de que procuró en muchísimas ocasiones dejar el hábito que tenía por la Coca Cola, pero al final del día siempre y en todo momento acababa sucumbiendo nuevamente a sus encantos. Fue realmente difícil para ella acabar con lo que, en un principio, fue solo un gusto. Su adicción fue tan grave que Donna llegó hasta pasar por un síndrome de abstinencia.

En primer momento, cuando se planteó hacer ejercicio para dejar el sedentarismo, pasó durante un momento vergonzoso con la caminadora del gimnasio. Ella dijo: “Las máquinas de ejercicio simplemente se apagaron cuando puse mis manos sobre el probador de presión arterial. Le pregunté al instructor qué pasaba con la cinta, pero dijo que era mi presión arterial”.

Después de un hábito que la perjudico bastante, con una gran fuerza de voluntad salió de la adicción. Ella ha cambiado su manera de comer y ha empezado a participar en maratones. Debido a que dejó de consumir Coca Cola, perdió peso y poquito a poco se deshizo de todo aquello que le causaba daño.

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En la actualidad, se siente muy enfadada por todo el daño que ella misma provocó a su cuerpo y todo el dinero mal gastado.
Una historia increíble.

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