El raro caso de las chicas ricas y su cuarto apestoso.

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Hace algún tiempo tuve el gran orgullo de trabajar limpiando casas en los Estados Unidos, como muchos inmigrantes que luchamos y le entramos a todo, sin avergonzarnos. Una de esas casas era propiedad de una familia de clase acomodada, muy buenos empleos, con dos hijas adolescentes.

Los que limpiabamos esa casa hasta nos enfermamos,  y no se como esa familia soportaba el olor  y la insalubridad. Cada chica tenía su cuarto, y cada chica tenía su perro. Uno grande y uno chico.

Cada cuarto, apestaba a lo peor que usted se pueda imaginar. Horrible. Las alfombras estaban sucias, con excremento de los perros restregado en la alfombra y la primera vez que fuimos creo que tenían meses sin limpiar.

Además, estas niñas tiraban sus toallas intimas, donde les pegaba la gana. Algunas toallas,  destrozadas por los mismos perros.  (Seguir leyendo abajo de imagen)

En un momento llegué a dudar de la salud mental tanto de las chicas como de sus padres. Y no voy a decir la nacionalidad porque no quiero que entremos en polémicas. No eran hispanos, ni eran anglosajones.

De hecho, ni aun lavando la alfombra se pudo ir el olor, y recomendamos que se removiera, y se instalará un piso sólido, ya que la alfombra era demasiado antihigiénica, en esas condiciones.

Había otra cosas raras en la casa. Tenebrosas. Luego les cuento más.