El poder de un abrazo

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Cualquier corazón se derrite ante el poder de un abrazo, al toque tierno, al calor del cuerpo de una persona quien sin ninguna otra intención te abraza para hacerte sentir que te ama en las buenas y en las malas. Y cuando atravesamos por “las malas” es cuando más necesitamos ese abrazo.

La piel es el órgano más grande del cuerpo. Es también el que más rápido crece. Se regenera rápidamente. La piel actúa como la defensa del cuerpo contra el mundo exterior, así como el colector de información de nuestro cerebro con relación al mundo exterior.

Las puntas de nuestros dedos, la planta de nuestros pies, nuestros labios, todos están diseñados para recolectar la más precisa información sensorial y tiene múltiples terminaciones nerviosas solo para este propósito. 

abrazo
Abrazo de amigos

El abrazo provee respuestas complejas que traen calidez al corazón y nos hacen sentir mejor. Incluso reacciones que aparentan ser puramente fisiológicas no ocurren sin sentido. Nuestra antena afectiva también almacena información que informa de nuestra repuesta a circunstancias cargadas de afecto y complejidad cognitiva.

El estrés estimula el cortisol, y el cortisol provoca respuesta social. 

Investigaciones han descubierto que cuando nos exponemos al estrés, nuestro cuerpo reacciona produciendo cortisol, que contribuye a retrasar la mejoría de dicha situación. Pero también, en ocasiones, el estrés nos lleva a buscar alianzas de soporte con aquellos que pueden protegernos, o al menos confortarnos.

Cuando, por otro lado, extendemos nuestras manos en ayuda a otros, o damos una palmadita en la espalda, o un abrazo de apoyo, estimulamos el cuerpo a producir oxitocina, que es un neuroquímico que nos ayuda a desarrollar confianza. Investigaciones incluso apuntan a que ésta estimula la mejoría de las heridas. El breve toque de alguien a quien realmente le importa tu situación puede iniciar el bombeo de oxitocina en el cuerpo.

Abrazo

Como un abrazo puede cambiar la vida. 

Cuando donas algo puedes sentir orgullo y satisfacción; has hecho algo bueno que te hace sentir bien. Sin embargo, cuando vemos a alguien sufriendo, en dolor, la mayoría respondemos con empatía. Sentimos su dolor como si fuera nuestro.

El contacto piel con piel es muy esencial para nuestro bienestar en general. Nuestro cuerpo fue creado para responder al ánimo físico; así que, la próxima vez que veas a alguien en dolor o como si su mundo se desmoronara, no lo pienses mucho y ofrécele un abrazo.

El proceso de sanación inicia con un toque y un abrazo, así de simple.