Cuando sepas qué le hace el estrés a tu vida, no querrás saber de él

0

Hace un tiempo te hablamos de lo mal que le va a tu cuerpo cuando se produce la hormona llamada cortisol. Sí, ya la recuerdas. Esa misma que hace que en tu vientre se acumule todo ese exceso de grasa. Ahora te vamos a explicar cómo se produce y cuál es su influencia maliciosa y beneficiosa en tu organismo.

El cortisol se puede definir como un glucocorticoide, una hormona esteroide que se genera a partir del colesterol, y lo hace en las dos glándulas suprarrenales. Esas mismas que están situadas arriba de cada riñón.

¿Qué hace que se libere la hormona cortisol?

Pues se libera de lo más fácil: como respuesta a una acción, circunstancia o evento en tu vida, ya sea despertar por la mañana, entrenar en el gimnasio o el estrés en la oficina.

Pero ¿todo es malo en esta hormona?
No, la hormona cortisol no es tan mala, pues cumple funciones muy importantes. Ella se ocupa de que tu cuerpo lleve a cabo sus procesos y mantenga su equilibrio.

Otros casos en los que interviene esta hormona: está que juega un papel primordial en tu nutrición, ya que regula los niveles de energía, seleccionando el tipo correcto de sustancia, ya sea grasa, proteína o carbohidrato y la cantidad que tu cuerpo necesita para satisfacer sus necesidades.

No obstante, cuando el nivel de cortisol es demasiado elevado puede tener serios efectos negativos en tu peso, en tu sistema inmunitario y se incrementa el riesgo de que desarrolles una enfermedad crónica.

El cortisol y la epinefrina
Es la respuesta “lucha o corre”. Es decir, cuando surge un aumento temporal de energía a expensas de procesos que no son necesarios para tu supervivencia inmediata.

En otras palabras, supongamos que estás frente a una situación estresante, por ejemplo, imagina que estás entrando a tu casa y te encuentras con un ladrón (Dios te libre).
En ese momento, tu cuerpo producirá una cascada hormonal muy compleja. De inmediato tus glándulas suprarrenales segregan cortisol porque tiene que prepararte para “luchar o salir corriendo”. Es decir, ¿ves cuán necesario es el cortisol?
En resumen, esta maravillosa preparación consiste en inundar tu cuerpo con glucosa, lo que suministra energía al instante a los músculos grandes. La hormona cortisol inhibe la producción de insulina, en un intento por prevenir que se acumule la glucosa, y haciendo propicio su uso inmediato. Es por esto por lo que se ha llegado a creer que puede incrementar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, ya que con el tiempo podrías generar resistencia a la insulina, incremento de peso, almacenamiento de grasa visceral. Es por esto por lo que debes evitar las situaciones estresantes, aunque en estos tiempos se trata de algo imposible, prácticamente.

La epinefrina y el cortisol

Por otro lado, la diferencia es que el cortisol estrecha las arterias mientras la epinefrina aumenta la frecuencia cardiaca, obligando al corazón a bombear sangre más y más rápido… ¿Viste?

Pero resulta que no era un ladrón, era tu primo Alberto, a quien le diste una llave hace dos años, y te estaba esperando dentro de la casa. De inmediato, se elimina tu estrés y te recuperas del tremendo susto. Por lo que tus niveles hormonales vuelven a su normalidad.

Otro problema es que, al tener elevados niveles de glucosa en sangre, al suprimirse la insulina, las células no consiguen glucosa para trabajar bien. Así que, ni tontas ni perezosas mandan una señal al cerebro de que tienes hambre para compensar la insuficiencia. Esto hará que comas en exceso. Pero no solo eso, el cortisol aumenta el apetito, dando paso al deseo de comer alimentos ricos en calorías.

Otros daños en tu organismo que causa el bendito estrés

Una inflamación crónica causada por el estrés y la mala alimentación favorece enormemente los niveles de cortisol, lo que causa estragos en tu sistema inmunitario. Las consecuencias, te hace susceptible a las gripes o resfriados, problemas gastrointestinales, alergias, agarras todo lo que anda por ahí, aumentan las posibilidades de que enfermes, y aumenta la probabilidad de contraer cáncer.

Inconvenientes con tu fecundidad
El cortisol alto, debido a situaciones de agobio o estrés prolongado puede causar disfunción eréctil o la interrupción de la ovulación y los ciclos menstruales normales. Mira qué mal te va con el estrés, ¡evítalo!

Aparte de esto, las hormonas sexuales androgénicas se producen en las mismas glándulas que el cortisol y la epinefrina, con lo que el exceso de producción de cortisol puede obstruir la producción insuperable de estas hormonas sexuales.
Enfermedad cardiovascular
Como hemos visto, el cortisol contrae los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial para prosperar el suministro de sangre oxigenada. Esto es ventajoso para situaciones de “lucha o huida”, pero no de forma constante.

En un largo plazo, la constricción arterial y presión alta pueden conducir a daños en los vasos y la acumulación de placa, el escenario ideal para un ataque al corazón.

Otras condiciones que provoca el estrés

El agobio con el tiempo y el cortisol elevado pueden estar relacionados con el insomnio, el síndrome de fatiga crónica, trastornos de la tiroides, demencia y depresión, entre otras condiciones.

Espero que hayas llegado a exactamente la misma conclusión que nosotros: ¡no vale la pena perder tu salud por andarte preocupando!

Recuerda que todo inconveniente tiene su solución e inclusive cuando no la tenga, el agobio que te pueda causar, sí se puede manejar de forma eficiente. Mi abuelo que vivió ciento uno años, siempre y en toda circunstancia decía: “Si mi mal tiene cura, por qué razón me apuro. Si no tiene cura, por qué razón me apuro”…

Una alimentación balanceada y nutritiva, buena hidratación, buenos hábitos de sueño, el ejercicio, el tiempo de calidad con familia y amigos, la oración, ¡Existen cientos de soluciones!