Crecer significa dejar ir

Llega un instante en toda relación en nuestras vidas en donde te miras al espejo y te preguntas, ¿por qué razón todavía me aferro? Esto puede aplicarse a relaciones de varios tipos: amigos, familia, relaciones románticas. Frecuentemente la respuesta se va a hacer evidente y extensa. Si la relación es sólida, sana y vas a tener más de un millón de razones para aferrarte a ella; esa es la meta final. No obstante, puede llegar un tiempo en donde te mires en el espejo y te hagas exactamente la misma pregunta y halles que te has quedado sin razones para hacerlo.

Esto pasa mucho cuando estás en tus veinte años. ¡Se cambia tan rápidamente en este capítulo de tu vida! Muchos de nosotros deseamos abrazar esa nueva y mejorada persona en la que nos queremos transformar, mientras que desesperadamente nos apegamos a aquello con lo que una vez sentimos añoranza y culpa. Las buenas relaciones aguantan el cambio y el desarrollo, y evolucionan junto contigo.

Si bien muchas de las relaciones que experimentamos durante nuestras vidas resultan de forma positiva, a nosotros, con personas que nos ofrezcan apoyo, amor incondicional, amistad por mucho tiempo o permanecen fieles en la distancia. Pese a esto, siempre y en toda circunstancia existen algunas personas a las que debemos dejar ir. Es bastante difícil, triste… Es más, con el tiempo es lo adecuado.

El tiempo lo cura todo. Ahora tienes la madurez suficiente para dejar ir…

Dejar ir a una persona no quiere decir que haya algo malo contigo ni que haya algo malo con esa persona. Sencillamente, esto significa el hecho de reconocer que los dos se dirigen en direcciones diferentes, y quizá esas direcciones no los impliquen a los dos en ningún aspecto.

No significa esto que deban acabar enojados o se vayan a insultar o a intercambiar palabras de odio. No quiere decir que tengas el derecho de hablar o expresar tu opinión de forma negativa sobre esa persona. No quiere decir que no puedas mirar atrás recordando los buenos instantes y sonreír. Lo único que significa es que tu vida es diferente ahora, y la de la otra persona por igual.

El aprender a dejar ir es un signo de madurez, y no hay razón para sentirse culpable por esto, siempre que acabes la relación sin hacer daño ni traicionar a la otra persona por la espalda.

Comentarios aqui: