Anteriormente los humanos solían dormir en dos turnos, y quizás deberíamos hacerlo otra vez.

Hablamos de la sincronización.

Casi un tercio de la población tiene problemas para dormir, eso incluye dificultades para mantener el sueño toda la noche.

Mientras los despertares nocturnos son angustiosos para muchos de los enfermos, existen pruebas de nuestro pasado reciente que indican que este período de vigilia que ocurre entre dos períodos de sueño separados era la costumbre.

A través de la historia, ha habido cuentas de sueño segmentado, de los textos médicos, a algunos escritos médicos, y hasta en las tribus africanas y suramericanas, con una indicación común a  “primer ” y  “segundo ” sueño.

En el ‘ Barnaby Rudge de Charles Dickens (1840), él escribe:

 “él conocía esto, aún en el horror con el que empezó desde su primer sueño, y subió la ventana para disiparla por la presencia de algún objeto, más allá de la habitación, que no había sido, por así decirlo, el testimonio de su sueño. “

Antropólogos han encontrado fuertes evidencias de que en el periodo de la Europa preindustrial, el sueño BI-modal era lo habitual.

El inicio del sueño se determinó no por una hora de acostarse, sino por si había cosas que hacer.

El historiador A. Roger Ekirch’s en su libro At Day’s Close: Night in Times Past  (Al finalizar el día: la noche en épocas pasadas, en español), describe cómo en los hogares de esa época se retiraban un par de horas luego del atardecer, se despertaban unas horas más tarde por una o dos horas, y luego tenían un segundo sueño hasta el amanecer.

En este período, la gente se relajaba, reflexionaba acerca de sus sueños, o tenía relaciones sexuales.

Quizás otros participarían en actividades como cortar leña o leer, coser, ayudándose de la luz de la luna o las lámparas de aceite.

Ekirch encontró  que las referencias al primer y segundo sueño comenzaron a desaparecer a finales del siglo XVII. Se piensa que pudo comenzar en las clases superiores en el noroeste de Europa y luego pasó al resto de la sociedad occidental en los siguientes 200 años.

Curiosamente, la aparición de insomnio de mantenimiento del sueño en la literatura a finales del siglo XIX coincide con el período en el que las cuentas de dividir el sueño empiezan a desaparecer.

Base biológica

Las formas menos dramáticas de sueño BI-fásico son evidentes en la sociedad actual, por ejemplo en algunas culturas que toman una siesta en la tarde.

A principios de 1990, el psiquiatra Thomas Wehr hizo un experimento de laboratorio en el que expuso a varias personas a un corto fotoperiodo – es decir, que se quedaron en la oscuridad por 14 horas diarias en lugar de 8 horas – durante un mes.

Les tomó un tiempo para que su sueño se regulara, pero por la cuarta semana, un patrón distinto de sueño de dos fases emergió.

Primero durmieron durante 4 horas, luego se despertaron 1 a 3 horas antes de caer en un segundo sueño de 4 horas. Este hallazgo indica que el sueño BI-fásico es un proceso natural con una base biológica.

Pros y contras

La sociedad de actual a menudo no permite este tipo de flexibilidad, por lo tanto, hay que ajustarse a los horarios de sueño/vigilia de hoy.

Se piensa que un sueño ininterrumpido de 7 a 9 horas es el mejor para sentirse renovado. Sin embargo, tal horario no se puede adaptar a nuestros ritmos circadianos, debido a que desincronizamos con el ciclo de luz/oscuridad de 24 horas.

Para mantener con éxito un horario de sueño dividido, hay que obtener el derecho de sincronización – es decir, empezar el sueño cuando hay una unidad fuerte para el sueño, y en un punto circadiano bajo, con el fin de dormirse rápido y mantener el sueño.

Entre las ventajas de un horario de descanso dividido se incluyen la flexibilidad que permite con el trabajo y el tiempo en familia.

Algunos individuos han adoptado este tipo de horario, ya que ofrece dos períodos de mayor actividad, y  lucidez mental durante todo el día, en lugar de tener un período largo de vigilia donde la somnolencia se acumula a lo largo del día y la productividad mengua.

Existe evidencia creciente que indica que las siestas pueden tener beneficios para la memoria y el aprendizaje, incrementando nuestra lucidez mental y mejorando los estados de ánimo. Algunos piensan que los trastornos del sueño están arraigados en la preferencia natural del cuerpo por el sueño dividido. Tanto así que los horarios de sueño divididos pueden ser un ritmo natural para algunas personas.

Participaciones en el trabajo de turno

Los horarios de sueño dividido han empezado a aparecer como una alternativa al trabajo continuo de turno nocturno. Trabajar en la noche implica problemas combinados de vigilia y desalineación circadiana.

Los trabajadores de turnos se quejan de fatiga y disminuyen la productividad en el trabajo, y están en mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las cardiopatías.

Algunas empresas han empleado horarios con chances de dormir más cortas pero más frecuentes, en la idea de que la unidad para el sueño será menor con el tiempo reducido.

Los horarios de descanso y de trabajo dividen el día en ciclos de trabajo/reposo para que los empleados trabajen turnos cortos, separados con períodos cortos fuera de trabajo cada 24 horas.

Los programas de turnos divididos que tienen el tiempo de reposo correcto por 24 horas pueden ser de beneficios para el sueño, el rendimiento y la seguridad.

Algunos estudios recientes han encontrado que el sueño dividido aporta beneficios comparables al rendimiento de un largo sueño.

No obstante, el rendimiento y la seguridad aún se pueden deteriorar si se despiertan y empiezan los tiempos de trabajo en las primeras horas de la mañana. Y no podemos saber si estos programas dan beneficios para la salud y disminuyen el riesgo de enfermedades crónicas.

Mientras los desafíos del trabajo del turno de noche no pueden ser eliminados, la ventaja de ciertos horarios divididos es que todos los trabajadores tienen por lo menos una oportunidad de dormir en la noche y no tienen que mantener la lucidez mental por más de 6 a 8 horas.

A pesar de que queremos tener el sueño consolidado, esto puede no adaptarse a cada reloj biológico u horario de trabajo. En realidad, podría ser un retroceso a un patrón de sueño doble modelo de nuestros antepasados pre-industriales, y quizás podría funcionar bien en un ambiente industrial moderno.

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