Algunas cosas que aún no sabes sobre mi depresión

La persona depresiva no quiere estar triste todo el tiempo y enfrascada en sus pensamientos. En realidad, es quien más deseos tiene de salir de esa cárcel personal.

La depresión afecta a casi 350 millones de personas y una de las enfermedades mentales más comunes.

Es un trastorno que también afecta a niños y a buena parte de la población más joven.

La depresión conlleva a un gran número de suicidios cada año y estos datos no siempre salen a los medios.

Para los profesionales de la salud no es fácil diagnosticar o tratar este tipo de padecimiento. En ocasiones, las consultas de atención primaria son con poco tiempo y no se da un buen diagnóstico.

Luego, los tratamientos farmacológicos que se utilizan no siempre son eficaces. Hace falta también un enfoque psicoterapéutico y apoyo de la sociedad para ser más receptivos a realidades como estas.

Pensando en estas cosas, hoy queremos hablar de algunas dimensiones que deberíamos conocer acerca de esta enfermedad.

1. La depresión no se va a curar de un día para otro

El tiempo para curar la depresión o superarla depende de su gravedad.

Lo peor de esto es que el entorno, en ocasiones, presiona a la persona con frases inútiles como  “eso no es nada, tómate las cosas con calma”.

Además de tomar medicinas, el depresivo debe hacer un viaje interno bastante complejo para  enfocar de modo diferente sus pensamientos.

Quizás a los tres meses, y luego del tratamiento farmacológico, la persona empiece a experimentar mejoría. Sin embargo, a veces quedan síntomas residuales.

Para tratarla, hace falta apoyo, tiempo, paciencia y valentía.

2. A veces, la depresión se manifiesta con ansiedad

A veces, algunas personas tardan en recibir su diagnóstico porque se confunde con otros síntomas.

 “Tienes estrés, tómate las cosas con calma”.

Es sin duda un planteamiento incorrecto. Porque la depresión tiene muchos comportamientos que no se ven a simple vista.

La mayoría de los pacientes con depresión pueden experimentar alta ansiedad.

Es necesario acudir a un buen profesional para que nos ofrezca un adecuado diagnóstico.

3. Mi depresión no es por tristeza

A veces se asocia la depresión con tristeza.

La frustración, indefensión, decepción, rabia, miedo… Son algunas de las cosas que van encerrando a la persona en su cárcel personal.

No olvidemos que el componente genético tiene importancia.

En resumen, la depresión tiene varios orígenes, desde emocionales, situacionales hasta bioquímicos.

4. Nadie elige estar depresivo

Una depresión no significa debilidad, falta de coraje o falta de carácter. De hecho, cualquiera puede experimentar depresión en cualquier momento de la vida.

Nadie es inmune al sufrimiento, Recordemos que la depresión es “un naufragio químico” del cerebro, ese lugar donde no siempre tenemos control.

5. Entiende, la depresión distorsiona mis pensamientos

La depresión se adueña de la persona en todos los sentidos. Le roba autonomía, energía e incluso motivación.

No se preocupan por asearse, si deben comer o no.

La negativa para salir de casa, mal humor,  hacer planes, es algo bastante complejo para algunas familias.

Es importante que el entorno lo entienda. Que sean sensibles a que  la enfermedad es la que habla, y que hay que tener paciencia y ser más amables.

En algún momento ese túnel de oscuridad se supera pero el coraje interno, el apoyo de la familia y buenos profesionales son las mejores herramientas para lograrlo.