Acudió a repararse una caries pero le extrajeron varias piezas dentales y perdió la vida

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Lo normal es que todos seamos diferentes. Pero qué pasa cuando esa diferencia es tan marcada que nuestro rostro y cuerpo parecen ajenos al resto del mundo. Este es el caso de las personas con discapacidad, especialmente el de un miembro de familia Johnson.

Rachel Johnson, de 49 años de edad, contrajo meningitis cuando era niña ocasionándole consecuencias irreversibles para ella y su familia. Una caries fue el motivo para que visitara el centro comunitario dental en Worcestershire.

La sra. Johnson solo quería que le repararan una caríes pero el resultado fue lamentable.

Sin embargo, no solo le arreglaron la caries sino que le extrajeron varias piezas dentales. Todo parecía marchar bien durante la intervención, pero a las pocas horas de darle de alta, la mujer con discapacidad colapsó y fue necesario que sus familiares la internaran varios días en el hospital Kidderminster.

La ingresaron al centro hospitalario pero los médicos no le dan esperanza de vida a sus familiares.

En vista de que no había mejora, la familia decide internarla en una casa de cuidado, a los pocos días de su estadía llaman a la madre de Johnston para decirle que su hija está muy enferma. La mamá, Diana Johnston comenta al respecto:

“Ella estaba sangrando bastante y su lengua se había hinchado hasta arriba. Pero ella seguía acostada. Era como si no tuviera vida”.

Lamentablemente, a los 10 días muere Rachel Johnson después de que apagaran las máquinas de soporte vital. Aunque Worcestershire Health and Care NHS Trust alega que siguieron los procedimientos correctos para las personas vulnerables, la madre de Rachel no comprende muchas cosas, la extracción de varios dientes en un solo momento no era necesaria.

Desactivaron las máquinas y la sonrisa de Rachel Johnson solo quedó en el recuerdo de sus familiares.

El caso de Rachel Johnston se suma a otros donde lo familiares tienen inquietudes sobre el mismo procedimiento que se aplica a los niños con dificultades de aprendizaje.

Pues los padres argumentan que sus hijos son sometidos a tratamientos arriesgados sin su autorización. Jon y Debbie Perry cuentan una historia similar a la de la familia Johnston, después de que a su hijo de 30 años le extrajeran algunas piezas dentales con caries en el Hospital Real de Worcestershire:

“Estaba muy angustiado. Nos estaba mirando, cómo ´¿qué han hecho?´”. Le ha afectado mucho. Ahora no tiene confianza, no quiere salir en días libres, vacaciones, lo que sea”.

Este de tipo de acciones debe parar. El caso de Rachel Johnson sigue siendo investigado por un forense. No es justo que los más indefensos sufran por acciones que se presentan “correctas”. Y mucho menos que sus familiares sean sorprendidos con procedimientos extremos.

Es un compromiso de todos alzar la voz por los más vulnerables. Comparte este caso, aunque nada podrá hacer que recuperen a Rachel que se haga justicia es un consuelo para su familia.

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