6 clave para aprender a estar sola y no depender de otro para ser feliz

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¿Quién no tiene la felicidad como una de sus metas principales? De hecho, todo el mundo quiere ser feliz. Pregúntales a los que están a tu derredor: todos quieren ser feliz, pero muy pocos lo logran.

Dios puso en nosotros tanto la llave para hacernos daño como la llave para sentirnos plenos. Todo cristiano sabe que la felicidad viene del Altísimo. Es más, todo lo que recibimos viene de Él. Lo único que Dios nos exige es lo siguiente:

“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma…”.
Deuteronomio 10:12

Por tanto, sigue las instrucciones que nos dejó en la Biblia y vive una vida plena. Desde ahora comienza a mirar desde un lugar de positivismo y de alegría, con la esperanza puesta en Cristo. Por otro lado, el Espíritu Santo nos capacitará, pues la Biblia dice que aquel que pida sabiduría no le será negada.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

Asimismo, en el Libro de los Proverbios encontramos: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza (Proverbios 1:7)”.

El simple hecho de saber esto renueva nuestras energías completamente y nos acerca a esa felicidad tan buscada.

Recibes la felicidad de tu Creador

No creas que lo que ocurre en tu vida depende de otros o incluso de nosotros. No tenemos control de nada. Jesús es el centro y te muestra cómo quiere que vivas tu vida. Sin depender de la opinión de otros ni de su despiadada vara que está siempre midiendo a su favor. Debes confiar en Él y en la forma en la que Dios ve las cosas. Créeme que esto es difícil hasta para el cristiano más experimentando, con muchos años en el Evangelio, pero cuando aprendes que tu felicidad la recibes por Su gracia, no importa lo que digan los demás. Cristo te fortalece. Confiar en Dios es el primer paso para ser feliz.

No tomes literalmente la opinión de los demás

Debes recordar que cuando una persona habla dice o proyecta lo que está en su corazón. El corazón del ser humano es imperfecto, por lo tanto, está lleno de deseos carnales y vanos. Es por esta razón que la opinión frente a un tema no es más que la forma en el que él o ella la vivió. Así que, si a esa persona le fue mal, no quiere decir que será igual para ti, pues cada cual con la enseñanza que tenga y tú tienes la Palabra de Dios obrando en tu vida. Por tanto, escucha con empatía y no te tomes las cosas de forma personal. Debo dejar de ser Yo, y vivir en Cristo. Menguar yo, para que crezca Cristo en mi corazón.

La felicidad se contagia

No hay mejor remedio para los malos momentos que una sonrisa. Sociabilizar con las personas, cuidar la forma en que hablas y sonreír confiada o confiado en que tienes un Padre Celestial, le servirá de bálsamo a aquellos que estén atravesando un mal día.

Muchas veces las personas vienen a mí con quejas y palabras hirientes sobre otras personas, y les digo: “¿sabes qué? Quizás esa persona ni pensando en eso estaba. Vamos a orar”. Así es, convierte tu queja en una oración y verás cómo será respondida. Esta práctica es inusual hasta entre los mismos cristianos, pero recuerda que a Dios no le gustan las quejas. Así que convierte tu queja en una oración.

Recuerda que Dios no oye a los pecadores, pero si hay uno que hace su voluntad, a ese Dios escucha (Juan 9:31).

Lo que sabes, lo que tienes es valioso. Tú sabes que Dios te ama y envió a su único Hijo para morir por nuestros pecados, así que, regálale esta buena noticia a todo el mundo que seguramente más de uno lo agradecerá. ¡Seamos potenciadores del virus de la felicidad, que nadie nos detenga!

Ponte metas

Debes plantear metas cortas, así llegarás más fácilmente. Sentirás los pequeños logros como grandes. Las grandes cosas se obtienen gracias a esos pequeños pasos que se lograron hasta llegar a ellas. Disfruta el camino, calma tus ansiedades. No tienes por qué temer, Dios está contigo. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y toda las demás cosas serán añadidas” (Mateo 6:33).

Observa tranquilamente como conviertes tus quejas en oraciones y estas irán siendo contestadas conforme a Su voluntad. Porque Dios conoce tu pasado, presente y futuro y puede tomar mejores decisiones que tú, solo permíteselo. Recuerda que el Espíritu Santo es un caballero y no actúa si no se lo permites, ya que no obliga a nadie, nos habla con susurros indecibles.

Amplifica tus virtudes

Todos tenemos dones y habilidades que nos hacen únicos, aunque hagamos lo mismo que otra persona, cada uno lo hará de manera diferente, dando su toque personal. Mira lo que tienes, lo que Dios te ha dado y hazlo crecer. No busque ser otro sino ser una versión mejor de ti mismo, y esa mejor versión es Jesucristo. Cuando consigues las cosas por tus capacidades y esfuerzo, la meta tiene muy buen sabor, pero saber que te pusiste de acuerdo con Dios para lograrlo, no tiene precio.

Deja entrar a personas edificantes en tu vida

La Biblia lo dice claramente: “Examinadlo todo, retened lo bueno, absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicense 5:21). Es decir, tomad lo bueno y desechad lo malo. Desecha el popular refrán que dice: “Mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Comparte esta información con tus amigos y cuéntanos qué te parecieron estas claves de la felicidad. Deja que Dios tome las riendas de tu vida.