3 Típicos errores que cometen los profesores en clase y que podrían llegar a ser microagresiones a los alumnos .

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Los maestros son personas que están constantemente expuestos a la opinión de los demás. Hagan lo que hagan siempre serán juzgados, bien sea por sus superiores, por sus alumnos o por los padres de estos. Por ello, deben ser muy cuidadosos a la hora de actuar. Sin embargo, hay ocasiones en las que sin darse cuenta cometen pequeñas microagresiones raciales.

Ya sean privadas, públicas o concertadas, todos sabemos cómo son las escuelas estrictas. Incluso si la tuya no lo fue, seguro que tuviste algún amigo que iba a un colegio donde las normas no eran nada flexibles. Aunque no lo creas, estas escuelas tienen un nombre.

Se las conoce como escuelas “paternalista” y, según David Whitman (quien acuñó el término), uno de sus objetivos es enseñar a los estudiantes “cómo actuar de acuerdo con lo que comúnmente se denominan valores tradicionales de la clase media”.

Esto de primeras puede parecer algo lógico, sin embargo, si nos ponemos a analizar cuáles son esas políticas “tradicionales de clase media”, podemos ver que a menudo son bastante racistas.

Afortunadamente, muchas escuelas han empezado a deshacerse de esas políticas que intentaban convertir a los estudiantes de color de las zonas urbanas en estudiantes blancos de clase media.

No obstante, bajo la superficie de estos cambios de política yace un problema más preocupante, las “microagresiones”: son formas indirectas, sutiles o incluso no intencionales de discriminación hacia ciertos grupos de estudiantes que comúnmente están marginados.

Las microagresiones son decisiones diarias pequeñas, aparentemente inocuas, que pueden tener un efecto negativo significativo en los estudiantes. A menudo se dan por un intento por parte de los docentes de conectarse con los alumnos.

Aunque estas microagresiones también pueden ocurrir debido a la forma que tiene el maestro de hacer cumplir las reglas de la escuela.

1- Prohibir los gorros, gorras, sombreros y capuchas
Los docentes suelen prestar una atención desproporcionada al comportamiento de los estudiantes.

Esto hace que en muchas ocasiones prohiban ciertos comportamientos que no le hacen daño a nadie simplemente por el hecho de que va en contra de las normas de la escuela.

Por ejemplo, a menudo se le prohibe a los niños usar sombreros, gorros, gorras o capuchas en el edificio del colegio, pero esto no supone un “gran problema”, a nadie le hace daño que otra persona lleve un gorro.

Estos comportamientos se castigan más por temas de etiqueta y protocolo y por culpa de una comprensión obsoleta de lo que significa el respeto.

Hoy en día, la gente usa estas prendas con frecuencia dentro de cines, conciertos formales, iglesias y prácticamente en cualquier otro lugar público.

Insistir constantemente en que los estudiantes se quiten sus sombreros o gorros en la escuela es una microaggresión porque se basa en una visión anticuada del respeto y no tiene en cuenta las prácticas culturales actuales entre las comunidades de color.

2- Corregir el idioma de los estudiantes es otra forma de cometer microagresiones involuntariamente dentro del aula
Los maestros de clase media a menudo tienen un concepto erróneo de lo que sería el lenguaje cortés y aceptable en el aula.

Si el alumno creció en un entorno en el que las malas palabras o los insultos no se consideraban una transgresión, puede ser difícil para ellos encontrar la forma de comunicarse emocional e intelectualmente.

Los maestros deben considerar la intención detrás de cada frase del alumno. Un estudiante no comprometido puede expresar frustración diciendo: “¡Me importa una mierda esta clase!”.

En este caso, la empatía es una herramienta mucho más útil que la disciplina estricta. Lo último que necesita este estudiante es que le expulsen de la clase, algo que le alejaría aún más de su propio aprendizaje.

3- Castigar a los estudiantes por dormirse en clase
Una vez más, este es un ejemplo en el que la empatía es mucho más útil. El hecho de que un alumno se duerma en clase indica que necesita descansar más, no que necesite ser castigado.

Los maestros no deberían ofenderse personalmente cuando los alumnos se duermen en clase, porque lo más probable es que tenga poco que ver con su enseñanza y mucho más que ver con factores externos al aula.

¿Qué se puede hacer para evitar estas microagresiones?
Lo primero que debe hacer los profesores es examinar sus motivaciones cuando utilicen las reglas para reconocer sus propias microagresiones.

Muchas veces, nuestro concepto de lo “correcto”, “incorrecto”, “respetuoso” o “irrespetuoso” se basa en nuestra propia educación dentro de nuestra comunidad. Sin embargo, no tenemos en cuenta que nuestra comunidad puede ser radicalmente diferente a la de los alumnos.

Hazte cuestiones como: “¿Por qué me molesta tanto este comportamiento?” “¿No apruebo este comportamiento por la forma en la que me criaron?” “¿Obligar a los alumnos a que cumplan esta regla en un momento particular es más importante que ponerme en su lugar?”.

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